El asalto final de la domótica, ese que está viniendo de su integración con smartphones y tabletas, lo está haciendo con algunos baches. Uno de los más importantes: la duración de la batería. El último sensor de D-link quiere resolver precisamente ese apartado con dos años sin tener que recargar.

En su mayor virtud, sin embargo, se esconde a la vez su mayor defecto. Esa duración tan extrema de la batería la consigue a base de utilizar ondas de baja energía con un protocolo propio que, como no es Wi-Fi, le impide comunicarse con otros dispositivos que no sean D-Link.

Tiene un precio bastante asequible, $50 dólares, pero puesto que usa este tipo de conectivdad es obligatorio comprar además un D-Link Connected Home Hub, una especie de centralita que reúne a todos los sensores y se comunica a su vez con el router mediante Wi-Fi, avisándonos vía internet si algún intruso entra en casa.

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Por ese precio, lo siguiente en mi lista de deseos es poder utilizar el hub central para realizar algún tipo de automatismo. Por ejemplo: encender y apagar luces, atenuar el volumen de la música si abandonamos la habitación o avisar a un ser querido cuando llegamos a casa. Estará disponible en el segundo trimestre de 2015. [Vía: D-Link]


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