Imagen: Jorge Blanco/American Museum of Natural History

El extraño mamífero que vemos en la imagen tiene una nariz muy diferente a la del resto, justo entre los ojos, muy parecida al tronco de un elegante. Además, pesaba tanto como un caballo y tenía un cuello exageradamente largo. Dos siglos después de su descubrimiento, ya sabemos de qué se trata.

Hablamos de la Macrauchenia patachonica, que hasta ahora se creía una especie de llama de gran tamaño que trajo de cabeza al mismísimo Darwin. El padre de la evolución jamás pudo resolver de qué especie provenía o lo que le sucedió a esta familia. Todo un misterio, ya que no es una llama, ni un caballo, ni muchos menos, un elefante.

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Ahora, 200 años después de su descubrimiento en Sudamérica, un equipo de investigadores de la Universidad de Potsdam en Alemania y el Museo Americano de Historia Natural, han analizado el ADN mitocondrial extraído del fósil encontrado en una cueva en el sur de Chile.

Macrauchenia patachonica. Wikimedia Commons

El estudio encontró que la Macrauchenia es un pariente lejano de los caballos, rinocerontes y tapirus, y que juntos forman parte de un grupo llamado perisodáctilos. Al parecer, el linaje del animal y el de los perisodáctilos modernos, que incluyen cebras y rinocerontes, se separaron hace 66 millones de años, más o menos en la extinción de los dinosaurios, y desde entonces no han tenido un antepasado común. Según Ross MacPhee, del Museo Americano de Historia Natural:

Por primera vez, podemos, usando pruebas de ADN, colocar un mamífero muy raro en su contexto evolutivo apropiado. Antes de este estudio, eso no estaba claro. Debido a que los Macrauchenia no tienen parientes vivos cercanos, tuvimos que encontrar otra manera de reconstruir su composición genética.

Macrauchenia patachonica. Wikimedia Commons

Para ello usaron el ADN de varias especies actuales como punto de referencia, y recuperaron alrededor del 80% del genoma mitocondrial del Macrauchenia. Según MacPhee:

El análisis de ADN permitió determinar en qué momento el Macrauchenia se separó del linaje evolutivo que dio caballos, rinocerontes y tapires modernos. En la ciencia, siempre es importante corroborar los resultados, utilizar diferentes enfoques, diferentes moléculas.

Darwin descubrió los primeros fósiles del Macrauchenia en 1834, durante sus viajes a Sudamérica. Allí encontró al animal en la costa sur de Argentina. Hoy, casi 200 años después, podemos situar a esta criatura de la Edad de Hielo en su contexto evolutivo. [ScienceAlert]