Foto: Vladimir Mucibabic / Shutterstock

Descubrir que tu gato ha destrozado ese sofá de cuero con las garras o ha tirado al suelo toda la cristalería fina suele ser motivo para enfadarse, pero un equipo de investigadores ha encontrado indicios de una relación más literal entre enfadarse mucho y felinos. Se trata de un vínculo entre un trastorno del comportamiento y un parásito característico de estos animales.

El trastorno en cuestión se llama Trastorno Explosivo Intermitente (TEI). Las personas que lo sufren se caracterizan por episodios muy breves de rabia completamente incontrolada. No es que de repente los que padecen TEI se conviertan en psicópatas sedientos de sangre, pero una persona normal que de repente grita e insulta de manera desproporcionada y agresiva mientras está conduciendo puede sufrir, sin saberlo, esta condición leve emparentada con otros trastornos de los impulsos como la ludopatia o la cleptomanía.

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¿Donde encajan los gatos en todo esto? El profesor Emil Coccaro, de la Universidad de Chicago ha descubierto que las personas diagnosticadas con TEI muestran una tasa de infección por parte del parásito Toxoplasma gondii más de dos veces superior a lo normal. La tasa normal de infección en personas sanas es del 9%. La tasa de infección en personas con estas explosiones de agresividad es del 22%.

Toxoplasma gondii. Foto: David Ferguson

El Toxoplasma gondii es un parásito cuyo vector favorito de transmisión son los gatos, concretamente sus heces. Se sabe que este protozoo puede alojarse en el cerebro, donde puede quedar latente durante años. En ratones domésticos, el Toxoplasma gondii llega a modificar el comportamiento haciendo a los roedores más imprudentes, y por tanto más propensos a acabar en las garras de un gato. En humanos, el parásito se ha vinculado a diversas dolencias como jaquecas, trastorno bipolar y esquizofrenia. También es especialmente peligroso en mujeres embarazadas, ya que puede provocar alteraciones graves en el cerebro del feto.

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¿Significa esto que tener gato es garantía de terminar con un trastorno que nos provoque ataques de ira incontrolados? No exactamente, pero es la primera vez que se descubre una relación tan acusada entre el TEI y el parásito.

El propio Coccaro explica que la relación no tiene porque ser de causalidad, pero merece la pena investigarla. La solución ideal para hallar una respuesta es tratar la infección por Toxoplasmosis, pero el problema es que el Toxoplasma gondii es un parásito especialmente resistente y difícil de eliminar completamente del organismo. [Journal of Clinical Psychiatry vía New Scientist]

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