Claustrum. Allen Institute for Brain Science

Por primera vez en la historia un grupo de investigadores ha detectado una neurona gigante que cubría toda la circunferencia del cerebro de un mamífero, una que además estaba conectada a ambos hemisferios. El hallazgo abre un nuevo e inexplorado camino que podría explicar el origen de la conciencia.

Todo gracias a un nuevo método de reconstrucción digital que fue capaz de mostrar tres neuronas que se ramificaban a lo largo del cerebro, incluyendo una que envolvía toda la capa externa.

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Un trabajo liderado por Christof Koch, del Allen Institute for Brain Science, quién mostró cómo su equipo fue capaz de rastrear estas tres neuronas a través de una capa de células extremadamente pequeña y delgada llamada claustrum (el área que se cree que actúa como el centro de mandos de la conciencia en ratones y seres humanos).

¿El origen de la conciencia?

Claustrum. Wikimedia Commons

Lo primero que sorprende es la forma en la que consiguieron los resultados. El rastreo de todas las ramas de una neurona a través de métodos convencionales es una tarea muy complicada. Para poder realizar una especie de mapeado de las neuronas los investigadores inyectaron las células nerviosas individuales para luego cortar el cerebro en secciones delgadas. Por último rastreaban el camino de la neurona al completo, algo muy difícil de conseguir y que hasta ahora pocos habían logrado.

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Se trata de una técnica sorprendentemente rudimentaria que un neurocientífico tiene que realizar, y dado que tienen que destruir el cerebro en el proceso, no es uno que se pueda hacer regularmente en los órganos humanos. Koch y su equipo querían idear una técnica que fuera menos invasiva y diseñar unos ratones que pudieran tener genes específicos en sus neuronas claustrum activadas a su vez por un fármaco específico. Según explicaban en Nature:

Alimentamos a los ratones con una pequeña cantidad del fármaco, tan sólo un puñado de neuronas recibió lo suficiente como para activar estos genes. Eso resultó en la producción de una proteína fluorescente verde que se extendió por toda la neurona. El equipo tomó 10.000 imágenes transversales del cerebro del ratón y utilizó un programa informático para crear una reconstrucción 3D de sólo tres células brillantes.

Ratón. AP

Los investigadores describieron cómo las tres neuronas se extendieron a ambos hemisferios del cerebro y cómo la más grande envolvía la circunferencia del órgano como si fuera una “corona de espinas”. Aquello era un hito, nunca se había visto una neurona extenderse a través de ambas regiones del cerebro.

No sólo eso, Koch encontró que todas emanaban del claustrum, razón por la que las implicaciones podrían ser aún mayores. ¿Podrían explicar el origen de la conciencia? Como decíamos antes, el claustrum se cree que es una delgada capa de materia gris que podría ser la estructura más conectada en todo el cerebro, una pequeña región que se oculta entre la superficie interna del neocórtex en el centro del cerebro y que se comunica con casi todas las regiones de la corteza para lograr las funciones cognitivas superiores (lenguaje, vista, oír… ).

¿Y ahora qué?

Lo primero que aclaran los propios investigadores es que esto no significa que podamos explicar el origen de la conciencia a través del claustrum, al menos no a día de hoy. Actualmente sigue siendo una hipótesis, aunque con más fuerza que hace un año. Por otro lado estas neuronas se han detectado en ratones, así que habrá que esperar a que pase lo mismo en humanos.

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En cualquier caso, esta neurona gigante cubriendo el cerebro completo de un mamífero y conectándose a ambos hemisferios abre una vía de investigación apasionante e intrigante. Un auténtico rompecabezas que podría acabar arrojando luz sobre aquello que nos hace más humanos que nada en este planeta: la experiencia del pensamiento consciente. [Scientific American]