La prestigiosa Universidad de Harvard, en Estados Unidos, vive estos días una polémica sobre ciencia y privacidad debido a un estudio que llevó a cabo en primavera de este año. Un grupo de investigadores, con el permiso del centro, instaló cámaras en las bibliotecas para medir la atención de los estudiantes. Ni los profesores ni los alumnos tenían conocimiento de que estaban siendo fotografiados.

La investigación es de carácter psicológico, y trataba de medir los diferentes niveles de atención durante el estudio. Para ello, tomaba fotografías cada minuto a los estudiantes concentrados en las salas de lectura de la Universidad. Según los autores del estudio, las fotos se analizaron mediante algoritmos que determinan si el alumno estaba prestando atención o no al texto, y luego se destruyeron. En el tiempo que duró el estudio, más de 2.000 alumnos fueron fotografiados sin su conocimiento.

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Aunque las fotos han sido supuestamente destruidas, el secretismo del estudio ha molestado a los alumnos y profesores. Los autores y oficiales del centro se defienden explicando que, de haberlo sabido, los resultados podrían haber sufrido un sesgo. Los responsables de la universidad han asegurado que consultarán al profesorado la próxima vez que se lleva a cabo una investigación de esta naturaleza.[Boston Globe vía The Verge]

Portada: Biblioteca Baker en la Universidad de Harvard. Foto: Jorge Salcedo / Shutterstock

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