Han pasado ya tres semanas desde que los asistentes del Fyre Festival volvieran de las Bahamas clamando haber sido estafados. Ahora un reportaje del New York Times revela que los empleados del festival aún no han sido pagados y que el FBI está investigando el caso.

El festival es propiedad de Fyre Media, la empresa del emprendedor de 25 años Billy McFarland y el rapero millonario Ja Rule. Se vendieron 8000 entradas de entre 1200 y 13.000 dólares para una serie de conciertos en un entorno paradisiaco de las Bahamas. Blink-182, Migos e Iggy Azalea destacaban como cabeza de cartel en un evento fuertemente promocionado en redes sociales por influencers de la talla de Kendall Jenner y Emily Ratajkowski.

Advertisement

Pero nadie tocó una sola nota musical y, en lugar de dos fines de semana, el festival duró unas horas. Lo que prometía ser la experiencia más glamurosa del año acabó teniendo reminiscencias de El señor de las moscas entre tiendas de campaña para refugiados, escasez de comida y agua, nula organización, lugareños agresivos, perros salvajes y montones de basura por el recinto.

Nada más volver, los asistentes dejaron una demanda colectiva de 100 millones de dólares sobre la mesa de Fyre Media, alegando fraude y negligencia. Ahora el New York Times revela que McFarland no ha pagado a los empleados del festival y que Ja Rule los intenta tranquilizar con frases como “el mundo entero conoce ahora el nombre de Fyre; esto pasará”.

Las empresas locales de la isla Gran Exuma se han llevado la peor parte. Fyre tiene deudas de miles de dólares con los propietarios de restaurantes, coordinadores de eventos y carpinteros que participaron en el festival, pero McFarland no les coge el teléfono. Un carpintero dice que trabajó 18 horas al día para construir a tiempo unas viviendas y que aún no le han pagado; la dueña de un restaurante local asegura que Fyre le debe $134.000, y el gobierno de Bahamas sostiene que hay una decía con las autoridades 300.000 dólares.

Advertisement

Mientras tanto, la fiscalía del distrito sur de Nueva York y el FBI han abierto una investigación criminal para esclarecer si ha habido algún tipo de estafa piramidal o fraude con los inversores.

Fyre Festival, que se promocionaba como un festival de música para ricos “en una isla remota y privada que fue propiedad de Pablo Escobar”, podría acabar convirtiéndose en un esquema criminal digno de salir en alguna temporada de Narcos. [The New York Times]