“Iniciar una carrera de armamento de inteligencia artificial es una mala idea que debe prevenirse mediante la prohibición de las armas autónomas”. Así de tajante se muestra un colectivo de investigadores, científicos y académicos en una carta que acaban de publicar en la que piden literalmente la prohibición de los drones de combate.

La carta se ha publicado en el marco de la Conferencia Internacional de Inteligencia Artificial de Buenos Aires, y los que la apoyan no son simples activistas. Entre las firmas encontramos al físico Stephen Hawking, a Elon Musk (CEO de SpaceX, Tesla Motor y creador del Hyperloop), el cofundador de Apple Steve Wozniak, o el reputado linguista Noam Chomsky.

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Aunque Hawking o Musk ya se han pronunciado antes sobre los peligros de la IA, en esta carta destacan que la investigación en ese campo tiene un gran potencial para actuar en beneficio de la humanidad. Sin embargo, alertan contra la proliferación de armas autónomas a las que califican como “los kalashnikovs del mañana” en alusión al popular rifle de asalto ruso.

Al igual que la mayor parte de químicos y biólogos no tienen ningún interés en desarrollar armas químicas o biológicas, la mayor parte de los investigadores en Inteligencia Artificial no quieren que se construyan armas de inteligencia artificial. La comunidad científica no quiere que se estigmaticen este tipo de investigaciones y se pueda crear un clima de mala opinión pública en torno a la IA que pueda cancelar sus futuros beneficios para la sociedad.

Los firmantes del documento echan por tierra el argumento de que las armas autónomas (como el dron de combate sobre estas líneas) vayan a suponer un menor coste de vidas de soldados en el campo de batalla. Por contra, señalan el peligro derivado de la facilidad de construcción de este tipo de robots de ataque.

Las armas autónomas se convertirán en los Kalashnikov del mañana. A diferencia de las armas nucleares, las autónomas no son tan costosas de fabricar ni requieren de materiales complejos de encontrar, así que se convertirán en algo muy fácil de producir en masa para cualquier poder militar. Es solo cuestión de tiempo hasta que aparezcan en el mercado negro y caigan en manos de terroristas, dictadores que ansían un mayor control sobre la población, o señores de la guerra deseosos de perpetrar limpiezas étnicas.

[Future of Life vía Wired]

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