Los peces en la isla de Rarotonga han desarrollado la capacidad de sobrevivir fuera del agua. Lo increíble, según apuntan en un nuevo estudio, es que esta capacidad la han desarrollado para escapar de los depredadores en el océano.

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El estudio lo ha llevado a cabo la Universidad de New South Wales en Australia y supone una gran sorpresa. Hasta ahora, entre las posibles razones de este tipo de evoluciones se creía que estaban la detección de mejores alimentos en la tierra o escapar de las fluctuaciones desagradables en la calidad del agua. Ahora habría que añadir el salto a la tierra para alejarse de los depredadores.

Los biólogos de la universidad han descubierto que cuatro especies de los peces Blennioidei, un tipo de pequeño pez tropical, han desarrollado de forma independiente un estilo de vida anfibio, lo que significa que dividen su tiempo entre vivir bajo en el agua y pasar el rato en la orilla.

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Estos peces se encuentran en las aguas tropicales alrededor de Rarotonga, la más grande de las Islas Cook en el Océano Pacífico Sur. También es uno de los pocos lugares en el mundo donde más de una especie de peces ha pasado a la tierra por períodos significativos de tiempo. Según los investigadores:

Nuestro estudio de los peces en Rarotonga es el primero en examinar las presiones que impulsan a los peces a salir del agua.

Los investigadores observaron tres especies de estos Blennioidei para recoger pistas sobre lo que podría haberlos empujado a la tierra. Los peces nadaban en las piscinas de rocas costeras durante la marea baja, pero luego se movían más arriba, a la tierra, cuando la marea estaba alta.

Es curioso, porque incluso los Blennioidei anfibios siguen necesitando el agua para respirar. De hecho, cuando están saltando alrededor de las rocas en la costa mantienen sus branquias húmedas en cualquier resquicio disponible en las grietas de la roca.

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Lo cierto es que esta familia de peces tiene muchos enemigos en el agua. Son el alimento de muchos peces de los arrecifes de coral como los meros o las morenas.

Estudiando la evolución del pez

¿Qué hicieron los investigadores? Midieron la abundancia de estos depredadores en relación con los cambios de las mareas, encontrando que en la marea alta (cuando los peces subían las rocas) abundaban más peligros en el agua (más depredadores). Para Terry Ord, uno de los investigadores, no había duda, “la vida es menos hostil en las rocas, las aves son única preocupación”.

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La teoría parecía clara, ahora debían probarla. Para ello, el equipo necesitaba probar la hipótesis de que las aves eran un problema menor que los enemigos del océano. Necesitaron mucha paciencia, ya que para medir la frecuencia de los ataques en los lugares donde los peces pasaban el rato, los científicos tuvieron que estar agachado en un día entero de trabajo. Luego crearon 249 peces de plastilina y los pintaron de un color blanquecino imitando a los Blennioidei. Más tarde los dispersaron bajo el agua por encima de la marca de la marea alta durante un espacio de entre tres y ocho días.

¿Qué ocurrió? Que los peces falsos en tierra estuvieron mucho mejor que sus contrapartes subacuáticas. Los primeros tuvieron relativamente pocos ataques del pájaro.

En realidad y como ellos mismos comentan, esto no es del todo sorprendente, dado que las islas del Pacífico Sur tienden a tener pocos depredadores en la tierra. Pero sí es interesante porque es precisamente lo que hace que sea particularmente atractivo para los peces el subir a tierra. Y es una gran pista de los conductores evolutivos. Como dice Ord:

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Si se ven obligados a escapar de algo, entonces pueden darse cuenta de que tienen beneficios adicionales, y entonces quieren quedarse allí y adaptarse.

[American Naturalist vía Newsroom]