Nada de envolverlos en papel de periódico, ni meterlos en agua o usar extravagantes recipientes. Lograr que tus tomates permanezcan hidratados y lozanos durante más tiempo es una cuestión tan sencilla como darles la vuelta. El especialista en gestión culinaria J. Kenji López lo explica así.

La razón por la que los tomates pierden su tersura es porque pierden agua. La piel de esta hortaliza hace un excelente papel conservando la humedad en el interior, pero tiene un punto débil, que es el lugar por donde están conectados al pedínculo y de ahí al resto de la planta.

La manera de evitar que el agua del tomate se pierda demasiado rápido por ahí es tan sencilla como conservarlos siempre con esa parte mirando hacia debajo y pegada al plato. Si tiene restos de pedínculo (las hojitas verdes) es mejor quitarlas. Si el tomate tiene alguna rotura, este truco te servirá de bien poco, porque perderá agua por ahí y se pudrirá más rápido.

Una manera alternativa, pero más engorrosa de proteger esta parte es mediante una pequeña tira de cinta adhesiva, pero en general basta con poner es punto hacia abajo. Finalmente, lo de no conservarlos en la nevera porque pierden el sabor es un mito a medias. Si no vamos a consumirlos en unos cuantos días es mejor dejarlos en el compartimento de fruta y verdura de la nevera. La única precaución es dejarlos calentar antes de comerlos para que recuperen todo su sabor. [vía J. Kenji López-Alt]