Imagen: Opera

Corren tiempos inciertos para los que gozamos de la privacidad. En Estados Unidos, el Congreso ha abierto la veda que impedía a las operadoras vender tu historial de navegación sin tu permiso. En Europa, Telefónica es acusada de usar nuestros datos para comerciar con terceros. ¿Qué podemos hacer?

En un artículo que publicamos ayer recomendábamos dos opciones: un VPN o Tor. El VPN es la opción más completa y cómoda, pero suele requerir un desembolso económico y ciertos conocimientos técnicos. Sin embargo, hay una opción sencilla de la que ya hemos hablado por aquí que puedes usar de manera gratuita. Pero tiene una condición: que cambies de navegador web.

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Ya hace casi un año que Opera integró un VPN en su navegador de escritorio (tanto en Windows como en Mac). Más tarde lo implementó también en el móvil (tanto en Android como en iOS). Y a día de hoy sigue siendo una de las formas más fáciles de empezar a usar una red privada virtual: solo hay que meterse en los ajustes del navegador y darle al botón “Habilitar VPN”.

Ahora bien, ¿tiene sentido dejar de confiarles nuestros datos a las ISP para confiárselos a una empresa como Opera? Aquí está la política de privacidad de Opera, una compañía noruega (y que, por tanto, funciona bajo las leyes de privacidad de Noruega), que fue adquirida por un consorcio chino. Por otro lado, el servicio VPN lo proporciona SurfEasy, que es una compañía canadiense. Canadá es conocida por entregar datos de inteligencia pero, según la política de privacidad de SurfEasy, su VPN es un servicio “no-log”, es decir, que no deja registros de tu actividad en sus servidores.

Decidir en quién confías más es decisión tuya. Siempre puedes optar por un VPN de pago que te inspire más confianza. Pero si te preocupa que tu ISP venda tu historial de navegación a las empresas de marketing, recuerda que hay servicios como el de Opera que te permiten navegar por la web sin que ningún proveedor de Internet puede acceder al contenido que visitas.