Imagen: Evan Vucci / AP

Donald Trump reveló poco después de ganar las elecciones que había hablado personalmente con Tim Cook, el CEO de Apple, sobre traer sus fábricas a Estados Unidos. Pero hay una razón por la que Apple va a seguir fabricando el iPhone en China: los enormes incentivos y las increíbles concesiones del gobierno chino.

El New York Times publica este jueves un reportaje sobre la “Ciudad del iPhone”: Zhengzhou. 700 kilómetros al sur de Pekín, en Zhengzhou se encuentra la planta de Foxconn que fabrica la mitad de todos los iPhones a nivel global. Cuando trabaja a plena producción puede hacer 500.000 iPhones al día, pero lo más notable es la cantidad de dinero que recibe del gobierno local.

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El Times ha conseguido echar un vistazo a unos documentos confidenciales del gobierno sobre las reuniones mantenidas por los altos funcionarios de la ciudad de Zhengzhou para discutir su apoyo a la producción del iPhone. En ellos se detalla una serie de beneficios políticos para Foxconn de parte de la ciudad, tanto en infraestructura y mano de obra como en impuestos y exportaciones.

El periódico asegura que el gobierno local financió la construcción de la fábrica de 600 millones de dólares y puso otros mil millones para construir viviendas para los cientos de miles de trabajadores de la fábrica. Además aplicó descuentos en los costes de electricidad, eliminó las cargas fiscales durante cinco años y ayudó a formar y contratar a los empleados. Una auténtica ganga pública.

Pero todavía hay más: las concesiones logísticas. La fábrica está construida a pocos kilómetros de un aeropuerto, lo que permite a Apple exportar sus productos fácilmente. Y además está en una zona franca: un territorio que elimina la necesidad de pagar impuestos sobre los componentes importados y que permite importar y exportar productos prácticamente sin fricciones.

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Un portavoz de Apple dijo al Times que sabe que existen beneficios del gobierno, pero desconoce los subsidios que obtiene Foxconn. Por su parte, un portavoz de Foxconn dijo que la empresa está “agradecida” por el apoyo de su gobierno.

La moraleja de todo esto es que llevarse la fabricación del iPhone a Estados Unidos, por mucho que diga Trump, es una posibilidad muy remota. Harían falta incentivos imposibles de cumplir para el gobierno americano (o que los iPhones suban escandalosamente de precio). [The New York Times]