A comienzo de esta semana me apunté al paquete básico de Biu en Fiverr.com, consistente en cinco sesiones a Overwatch en su compañía. En su página, Biu sale sacando la lengua y con una camiseta de Link junto al texto: “Si buscas una curadora, soy una experta en Mercy.”

Unas horas después, Mi nueva compañera de Overwatch y yo quedábamos para la primera partida rápida.

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Biu vive y estudia en Rio de Janeiro, Brasil, y se saca un dinero extra jugando como mercenaria en Overwatch. Ella y otras cuatro mujeres con las que he hablado y jugado tienen una fuente de ingresos extra gracias a sus excepcionales habilidades, a su simpatía en el juego o, como en el caso de Biu, a lo que en Overwatch ya se conoce como sanación de bolsillo.

Es un fenómeno cada vez más popular. Solo en Fiverr (una red en la que particulares ofrecen distintos servicios desde personal shopping a traducción o diseño) hay más de 200 ofertas de compañía en Overwatch. En esa lista hay docenas de mujeres. Los paquetes cuestan entre 5 y 15 dólares, y a cambio de ellos compras paquetes de 5, 10 o 15 partidas.

“Tengo algo de tiempo libre y lo suelo usar para jugar así que pensé: ¿por qué no sacar dinero de ello?” explica Biu.

Descubrí esta nueva práctica de mujeres cobrando por jugar a Overwatch con ellas a través de un tuit viral que mostraba las imágenes de sus perfiles junto a la frase: “Así que a esto hemos llegado”. Las reacciones al tuit eran variopintas. Estaban los que se sorprendían y los que hacían chistes ante la idea de un nerd virginal y solitario que paga a chicas para que jueguen con él. También, afortunadamente, estaban los que respondían: “Ok, ¿y...?”.

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Lo que he podido aprender a través de la práctica es que pagar a alguien para que se eche unas partidas contigo es una idea sorprendentemente buena y una práctica muy positiva de juego.

En la pantalla de selección de personajes le dije a Biu que iba a jugar con Roadhog. “Vale, entonces yo te curaré” dijo eligiendo a Mercy. La partida discurrió en Watchpoint: Gibraltar y nuestro equipo estaba completamente desequilibrado a la hora de defenderse contra los atacantes. Biu se pegó a mi para curarme mientras yo absorbía fuego enemigo, pero en el primer punto caliente cuatro contrincantes me superaron y morí. Biu aulló de rabia en los auriculares y poco después uso su poder para resucitarme.

“Mi primera partida siempre es mala y luego voy mejorando”, se disculpó un poco avergonzada. “Siempre me pasa”.

De las tres mujeres a las que pagué para que jugaran Overwatch conmigo, Biu fue la que mejor trabajo emocional hizo. Se reía conigo cuando nos cachondeábamos de Genji, increpaba a McCree y me jaleaba cuando lograba una triple muerte. Cuando salía de las partidas me sentía realizada, una jugadora de primera división de Overwatch, que es básicamente todo lo que quiero en estos días.

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KawaiiDesu tiene 25 años y también juega con Mercy como Biu. En juegos como Overwatch existe el estereotipo de que a las mujeres les gusta más jugar con personajes sanadores en lugar de DPS. KawaiiDesu puntualiza: “Juego lo que haga falta para completar el equipo, normalmente tanque o curador. Odio ser parte del cliché de que las mujeres juegan sanadores, pero es lo que hago. No es una cuestión de elección. Es que nadie quiere hacerlo.”

KawaiiDesu llegó a esto de cobrar por jugar después de llegar a jugadora platino en League of Legends, donde comenzó a entrenar novatos. Tras una temporada notó que Overwatch tenía más tirón. Su salud no la permite realizar trabajo físico, así que después de vender manualidades en Etsy comenzó a trabajar en jugar. Los comentarios en su página la califican como una jugadora con mucha experiencia que ofrece consejos muy útiles. Puedo dar fe de que es así después de jugar con ella y verla ganar el trofeo a mejor jugador de la partida en el mapa de El Dorado.

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Otra jugadora llamada BabyPoro describe su actividad como entrenamiento en Overwatch. Es una auténtica maestra con su personaje predilecto: Ana, y explica que los que contratan sus servicios no están muy interesados en si es hombre o mujer. Tan solo quieren mejorar su juego. En cuanto a ella, ganó menciones a la mejor del juego en todas las partidas salvo una.

Independientemente de su habilidad, todas estas jugadoras creen que el género influye de alguna manera en su trabajo. Pregunté a todas si creían que los hombres las ven más como una acompañante sexy, o simplemente como un jugador con experiencia que casualmente es una mujer. “Por un lado quiero pensar que no tiene nada que ver con ser mujer, pero probablemente haya algo de ello,” responde BabyPoro. Hasta ahora todos los demás clientes de estas jugadoras han sido hombres. En marzo, recibió un mensaje en Fiverr preguntándole por qué se aprovechaba de hombres solitarios para obtener beneficio económico y echándola en cara que contribuía a perpetuar un estereotipo tóxico sobre las mujeres jugadoras con sus fotos de Cosplay.

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“Todo eso no es más que mierda”, dice la jugadora. “Puedes opinar lo que quieras. Simplemente soy una persona amistosa a la que le gusta jugar Overwatch con más gente que quizá no tengan oportunidad de conocer mucha gente.”

Otra jugadora que responde por Yolo no cree que el género tenga mucho que ver. Yolo descubrió Fiverr gracias precisamente a su pareja, que se dedica a lo mismo. Admite que a algunos de sus clientes encuentran simpático que sea una “Gamer Girl” pero esa no es la motivación. Yolo es nivel 341 en Overwatch y practica cada día. “La mayor parte de jugadores que me contratan son de menor nivel y lo que buscan es mejorar su juego.” Por supuesto, ninguna se libra del ocasional troll que las pregunta si susurran con voz sexy durante ls partidas de Overwatch. A todas ellas les repugna ese comportamiento.

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Inicialmente no tenía una opinión formada sobre pagar a mujeres para jugar a Overwatch. Simplemente me gustaba la idea de jugar con jugadores interesantes. Entonces Biu me contó que a veces los clientes eligen con qué héroe debe jugar ella y no por necesidades del equipo, sino para divertirse viéndola jugar en una posición en la que no es tan hábil.

Me pareció una idea extremadamente ruda, pero debo reconocer que mi experiencia con este servivio ha sido variopinta y a veces moralmente cuestionable. Le pedí a Biu que jugara con Tobjorn. Al principio dudó un poco y me sentí muy culpable. Luego se lo tomo con humor y me preguntó donde quería que ubicase las torretas. Fue la única partida en la que no ganó el trofeo al mejor jugador. Me sentí un poco como si hubiera desperdiciado sus habilidades como sanadora solo por un poco de comedia. El resto de veces la dejé que jugara lo que ella quisiera y disfrute con ello.

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Finalmente, hay que considerar el efecto que tiene sobre el juego el recurrir a un sanador de bolsillo. Al final de la primera partida, Biu recibió una condecoración por curar 13.000 puntos de daño. A consecuencia de ello disfruté de más protagonismo en la partida a expensas de los otros dos compañeros, Reaper y McCree. Al terminar, uno de los otros jugadores la dijo algo en portugués. Biu me lo tradujo: “Se está quejando de que solo te curo a tí”. Ambas nos empezamos a reír y nos votamos mutuamente.