Avengant Glyph es un extraño visor que ya vimos a fondo en el CES. Se parece a la realidad virtual, pero no lo es. Es vídeo proyectado directamente en tu retina con audio de alta calidad. En Barcelona hemos probado su último prototipo, además de Jellyfish, un nuevo visor con la misma tecnología. Y ha sido pura adrenalina.

Si aún no lo conoces, Glyph es un extraño híbrido entre auriculares over the ear y un proyector de vídeo que muestra imágenes directamente en la retina. Se puede utilizar como auriculares, y su calidad de audio es impresionante, pero son bastante más grandes y aparatosos que la mayoría de cascos que ya existen en esta categoría. Pero no importa, porque el audio es lo de menos.

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Si bajas la diadema hacia delante hasta cubrir los ojos, Glyph se transforma en un sistema de vídeo capaz de mostrar cualquier contenido (cine, series, videojuegos...) desde un PC, una cámara o cualquier otra fuente de vídeo y audio, incluido un smartphone. La idea suena rara, pero logró recaudar un millón y medio de dólares en su campaña de Kickstarter. Poco después, consiguieron una enorme ronda de $9,3 millones liderada por Intel. Sí, tienen pasta.

La experiencia del Glyph es semi-inmersiva, es decir, solo proporciona un ángulo de visión de 45 grados, no los 360 que esperas de un visor de realidad virtual. En lugar de utilizar una pantalla LCD, OLED, o micropantallas como las del Sony Morpheus, Glyph funciona proyectando luz directamente en la retina. Eso se traduce en una resolución de 1280 x 720 píxeles en cada ojo aunque, dado que no estás mirando directamente en una pantalla, en teoría la calidad percibida es mayor. ¿Lo es?

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Sí y no. Después de probar el nuevo prototipo de Avegant hay buenas y malas noticias. El dispositivo es más ligero y cómodo que las versiones anteriores. En la compañía están probando distintos materiales y diseños para mejorarlo, como crear puentes para la nariz de diferente tamaño. El resultado, sin embargo, dista mucho de ser ideal. La ergonomía está a medio hacer. Glyph pesa demasiado en la parte posterior, y tiende a caerse. O lo sostienes con las manos o no verás una imagen nítida. En Avegant aseguran que están trabajando en solucionar el problema. Esperemos. Una vez lo ajustas bien en tu cabeza, la calidad de imagen es realmente buena, aunque no espectacular.

Esta es una unidad muy parecida a la final, pero aún u prototipo. Todos esos cables que ves por dentro estarán (esperemos) ocultos en el diseño final.

Con el Glyph he visto varios vídeos filmados en 360 grados. Uno especialmente impresionante que te sitúa en la cabina de un caza, en pleno vuelo. El sistema tiene un chip integrado que calcula la posición de tu cabeza y proporciona la sensación de 360 grados. Si mueves la cabeza, la imagen se mueve, al instante, casi sin retardo. Convierte el contenido en una experiencia nueva. Es como tener un asiento privilegiado en el cine, con una pantalla enorme solo para ti. Perfecto para usar en casa, o para un viaje largo en avión. ¿Pero usar el Glyph como auriculares para ir por la calle o como visor de vídeo mientras viajas en el tren o el autobús? No. Te mirarían raro. Muy raro. O Avegant crea un diseño más fino, estilizado y ligero, o no va a ocurrir.

Jugar a videojuegos puede ser algo confuso al principio por los propios fallos de ergonomía del dispositivo pero, nuevamente, una vez se soluciona ese problema, desde luego aporta un nuevo nivel de interacción. Probé el Glyph con Alien Isolation y, aunque no es tan inmersivo como un visor de realidad virtual, desde luego es bastante mejor que jugar en el televisor desde el sofá.

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El hecho de que Glyph solo abarque el 45% del campo de visión es una ventaja, permite desviar la mirada y alternar fácilmente entre el mundo real y el virtual. Aún tenemos que probarlo bien a fondo, sobre todo cuando el modelo final esté listo. Glyph saldrá a la venta a finales de año a un precio de 599 dólares. No, no es barato.

Todo mejora cuando persigues perros

Avegant también nos ha mostrado otro de sus nuevos proyectos, Jellyfish, algo que probablemente veremos transformado también en producto a finales de año. Básicamente se trata de la misma tecnología de Glyph, pero con una inmersión mayor que alcanza los 65 grados. La idea de Avegant es crear dispositivos con un mayor ángulo de visión para lograr nuevas aplicaciones como... perseguir perros.

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La demo que probé consistía en una GoPro instalada en la parte frontal de un coche de radiocontrol. En esencia veía lo que vería si estuviera encaramado al capó del coche. En tiempo real. El retardo de la señal es cero. Lo probamos en un parque público en Barcelona y en cuestión de minutos ocurrió lo que tenía que ocurrir: media docena de perros aterrorizados por el coche y ladrándome en los ojos. La cosa se puso aún más divertida cuando empecé a perseguirlos. La verdad, fue absurdamente divertido, una demostración de que esta tecnología tiene potencial. Falta aterrizarla.

Después de este experimento, cambiamos la fuente de vídeo a la cámara 4K de un Dron DJI Inspire One y funcionó. ¡Vaya si funcionó! De repente (al menos en mi cerebro) estaba sobrevolando los tejados de Barcelona a 40 metros de altura viendo un espectacular atardecer.

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Todo esto está muy bien, pero no dejan de ser pequeños trucos efectistas y sencillos. Se pueden experimentar cosas similares -aunque no con tanta calidad de imagen- con dispositivos tan básicos como Google Cardboard. Para poder medirse contra proyectos de realidad virtual más completos como el Oculus Rift, Project Morpheus de Sony, o el nuevo HTC Vive, Jellyfish tendrá que ofrecer algo más que trucos de magia. La competencia en este incipiente sector ya es feroz y, por muy divertido que haya sido, no parece probable que Jellyfish pueda estar a la altura.

De todas formas, fue una tarde memorable, y eso ya es bastante más de lo que consiguen otras tecnologías. Quiero más.

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