No me gustan los portátiles. Ale, ya lo he dicho. No los odio, técnicamente hablando, pero por años he sentido que pueden mejorar de muchísimas maneras. Cuando salió el iPad Pro, asaltó la duda: ¿sería este el soplo de aire fresco esperando? La respuesta corta: no. La larga: No, pero... hay sorpresa.

Más portátil que nunca

El lanzamiento de iOS 9 ha supuesto un inmenso salto hacia adelante para el iPad. Durante años, Apple ha proclamado que el iPad es un dispositivo genial no sólo para consumir contenido, algo indudable, sino también para crearlo. La realidad, por desgracia, no ha sido tan romántica. A iOS le faltan algunas funcionalidades clave que lastran no la cantidad de trabajo que puedes hacer con el dispositivo, técnicamente hablando, sino cómo lo realizas. Vivimos en una época donde puedes trabajar con un smartphone de 4 pulgadas y el set correcto de aplicaciones, si es eso lo que quieres, pero no es la manera más adecuada de hacerlo, mucho menos la más productiva.

Así que iOS 9 llegó para solventar eso. ¿Totalmente? No, solo en parte: ahora puede haber 2 (3, si cuentas Picture-in-picture) aplicaciones en pantalla al mismo tiempo, mejor integración con teclado e incluso atajos en el mismo como Cmd+Tab para poder cambiar rápidamente entre aplicaciones. Por último. el iPad Pro añadió el último ingrediente clave para nuestra pequeña receta de productividad: una pantalla más grande, grande como la de un portátil.

El trabajo adecuado

Una gran mayoría de portátil se utilizan, fundamentalmente, para trabajar. Pero definir “trabajo” es una tarea complicada. No todos los profesionales realizan las mismas tareas en un portátil, y no todos los portátiles son adecuados para todas las tareas. Arquitectos, diseñadores gráficos, doctores, pilotos... pregunta a cada uno de ello lo que significa “trabajo” para ellos y responderán de manera diferente.

En mi caso, reducido a su más pura y poética esencia, mi trabajo consiste en escribir. Observo, pienso sobre lo que observo y entonces pongo esos pensamientos en forma de palabras que con suerte alguno encontrará útiles o productivas. Así que cuando por primera vez imaginé cómo sería utilizar el iPad Pro como un reemplazo de un portátil mi intención inicial era usarlo sobre todo para eso: escribir.

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Me equivocaba.

Resulta que, una vez más, no sólo que puedas hacerlo, es también el cómo. En realidad no “escribo”, no únicamente, también edito mis fotos utilizando Pixelmator (que también tiene su propia y maravilla aplicación para iPad), uso Slack para comunicarme con mis compañeros de trabajo, Telegram con mis amigos, Reeder para leer mis suscripciones RSS y Wunderlist para llevar cuenta de mis tareas diarias. Es algo que realmente no tienes en cuenta porque en un portátil lo haces casi sin pensar, pero que se vuelven dolorosamente reales cuando las trasladas a un iPad.

No es suficiente, todavía

La cuestión es que todos esos servicios tienen su propia aplicaciónpara iPad y la mayoría de ellos incluso son compatibles con iOS 9 y la resolución, así que ese no era el problema. El problema era era conseguir que todo ese maravilloso y útil software consiguiese trabajar de manera uniforme.

Algunos ejemplos: el 95% de mi trabajo lo hago a través de un navegador. Creo que esto aplica a muchos otros que también trabajan en internet. Pronto me di cuenta que no podía tener dos pestañas de Safari lado a lado como hago en escritorio, una función básica para mí. Tuve que instalar Chrome y utilizarlo lado a lado con Safari para apañarlo. Tampoco podía arrastrar archivos cómodamente al navegador para, por ejemplo, subir una imagen. O controlar mi altavoz Sonos directamente con mi teclado.

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La gran mayoría de problemas con el iPad Pro como reemplazo de un portátil convencional residen sobre todo en iOS 9. Apple tiene todavíauna cantidad absurda de trabajo por delante para ajustar el sistema en una auténtica suite de productividad.

El teclado que he usado para trabajar, además, es el oficial de Apple y cuesta $169 dólares. (Nota importante: como puede apreciarse en las fotos el modelo es el americano, el que está en español NO estará disponible en tiendas hasta dentro de unas semanas). $169 dólares no entra en mi definición de “barato”. Tampoco de caro, pero es una inversión a a tener en cuenta. También puedes usar, en cualquier caso, teclados de terceros.

Con el Apple Pencil, el iPad Pro es probablemente una herramienta excelente para diseñadores, arquitectos, el tipo de trabajo donde se una Wacom todo el día. El iPad Pro es, si te paras a pensarlo, una mezcla muy interesante entre lo mejor de una tableta gráfica y un portátil. Pero para el resto, donde hacen falta al menos tres, cuatro o más aplicaciones para trabajar de manera productiva no es suficiente. Todavía no.

Lo que me ha gustado

Dicho eso, el iPad Pro es lo más cerca que he estado de trabajar autónomamente con una tablet en mi vida. Por una amplia diferencia. Empecé el artículo afirmando que no me gustan del todo los portátiles y esa es la otra parte de esta ecuación en particular: los portátiles no son ni mucho perfectos, están lejos de serlo, de hecho.

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Y sí, los trackpads son útiles, los MacBook vienen ahora incluso con 3D Touch, pero no se comparan ni por asomo a la experiencia de tocar e interactuar directamente con una pantalla, tanto a nivel de interfaz como de experiencia de usuario. Al mismo tiempo, los portátiles no son tabletas, están hechos para la movilidad, sin duda, pero también suelen ser más voluminosos que un iPad. Con el iPad Pro pude trabajar sin problema y utilizarlo tanto como una tablet convencional en mi sofá o como un portátil en una cafetería.

Es lo mismo que, en teoría al menos, los fabricantes de PC llevan intentando conseguir durante años con los portátiles convertibles. No he sido fan especialmente de ninguno de esos productos pero por algún motivo, probablemente por iOS y su ecosistema de aplicaciones, en el caso del iPad esa experiencia ha sido muy satisfactoria.

Pero de verdad quiero trabajar con el iPad Pro

Sí, pero por ahora es simplemente una herramienta para quitarse de encima trabajo ligero. Escribir, bocetar, estudiar. Los estudiantes de hecho seguro que encuentran útil tomar notas por ejemplo (a mano incluso, con el Apple Pencil) y el resto del tiempo lo pueden usar simplemente como un iPad. Las personas que escribimos, como es mi caso, lo podemos usar para escribir pero cuando haga falta trabajar de verdad, cuando hay que meter la quinta marcha, esos días en los que te acercas a alterar el espacio tiempo para que te de tiempo a hacer todo lo que tienes que hacer, esos días echarás de menos tu viejo y querido portátil. Por ahora.

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