Hola queridos papis y mamis. Quizá hayáis visto el tráiler de Deadpool, hayáis pensado: -¡Qué simpático el ninja este!- y estéis planeando llevar a vuestros retoños al cine a que vean la enésima peli de superhéroes mientras vosotros os echáis una cabezadita... No lo hagáis. Los demás, seguid leyendo.

Un aviso previo

Deadpool es una película clasificada R en Estados Unidos y cuya emisión no se ha autorizado en China por sus elevados niveles de violencia explícita, sexo, lenguaje malsonante y expresiones soeces. Sobre todo esto último. Tetas, hay alguna que otra, pero chistes sobre penes y esfínteres... ¡ohh, boy! Dicho esto, vayamos con la review de Deadpool. Lo que vais a leer no tiene ni un solo spoiler. A lo sumo es posible que encontréis lenguaje un poco malsonante. Lo considero necesario para hablar de este film de forma honesta.

Hola Disney: soy un adulto, leo cómics, y me tenéis harto

Podría decir que la situación que vivimos es lo que pasa cuando los grandes estudios los dirigen un hatajo de sexagenarios que aún se refieren a los cómics como “tebeos” pero es peor que eso. Esos ejecutivos saben perfectamente lo que son los cómics, pero no están dispuestos a dejar pasar los beneficios de una taquilla engrosada por un ejército de niños y preadolescentes.

Una sutil mojigatería se ha adueñado del cine de acción, en general, y del cine basado en cómics en particular. Esta ola de buenismo ha llegado hasta el punto de que hay que irse a series televisivas independientes como Daredevil o Arrow, o a producciones marginales como Kick Ass para ver a tipos enmascarados partiéndose la cara desde una perspectiva mínimamente adulta.

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Cuando varios vigilantes con superpoderes o armas se miden el lomo, es muy probable que salga gente herida o muerta. En ese sentido, las películas de DC han logrado dar mejor con ese tono adulto, pero a mi juicio fallan en otras cosas (Fundamentalmente, encuentro al último Superman de Snyder aburrido a morir).

La última escena explícita de sexo entre superhéroes que se ha visto hasta hoy.

Y la violencia no es lo único que se ha dejado convenientemente fuera de plano. Para ver una película de superhéroes con una escena de sexo en la que se vean tetas tengo que remontarme a Watchmen (2009). No pretendo que nadie repita aquella espeluznante escena de cama a contraluz de Howard the Duck (no, por favor), pero ¡Hombre! que los entusiastas de los cómics ya estamos mayorcitos.

La compra de Marvel por parte de Disney no ha hecho sino empeorar la cuestión. Aún no tenemos a los Vengadores cantando bellas canciones rodeados de animalitos, pero solo hay que darles tiempo. Muchos esbirros cayendo desde las alturas, muchos puñetazos, muchos rayos de energía y mucha alegre camaradería masculina, pero los niveles de violencia se maquillan tanto que uno tiene que respirar hondo y apelar hasta al último rescoldo de espíritu infantil antes de entrar al cine. De vez en cuando me gustaría poder bajar la guardia y ver una película sobre mis héroes de cómic favoritos desde un punto de vista adulto y sin complejos.

El Daredevil de Netflix es un buen ejemplo de que se pueden hacer películas y series de superhéroes para un público adulto

La 20th Century Fox no es tan blandita, pero me sigue maravillando la habilidad que tienen para limitar al mínimo las amputaciones en una serie de películas cuyo protagonista es un mutante ultraviolento armado con garras de un metal exótico que lo cortan todo.

Una bofetada a Disney, a Fox y al cine de superhéroes

Ha tenido que venir un grupo de entusiastas de un personaje marginal a despertar al cine de superhéroes de su marasmo a base de bofetadas y palabras malsonantes. Y menos mal, porque Deadpool es exactamente la película que el personaje de cómic se merece. En manos de los ejecutivos mencionados arriba, el film hubiera sido un auténtico y memorable desastre.

¡Bang! ¡En tu cara, Disney!

La película no es buena porque haga continuos chistes gruesos o porque su protagonista decapite a un esbirro para romperle la cara a otro chutando la cabeza del primero. No es buena porque pinte a los X-Men como una pandilla de memos cansinos. El mérito de Deadpool es ser muy fiel al personaje de los cómics, que a menudo es un idiota descerebrado y cargante, pero también es un asesino letal y despiadado. Una película sobre el mercenario bocazas que no hubiera estado saturada de tacos, sangre y humor grueso no hubiera hecho honor al personaje, y por eso Deadpool es perfecta en su imperfección.

¿Calidad técnica? ¿Para qué? Tenemos chimichangas

Como en los cómics, Deadpool rompe todo el rato la cuarta pared para dirigirse directamente al espectador, y no duda en hacer chistes sobre la propia película y su falta de medios. El film ha tenido un presupuesto de 58 millones de dólares. Si lo comparamos con otras películas de superhéroes es una cifra ridícula. X-Men: Days of future past contaba con 200 millones, Avengers Age of Ultron se gastó 250 millones, hasta Ant-Man, que es una película sobre el origen de un superhéroe bastante más discreta que las anteriores se gastó 130 millones de dólares.

Negasonic Teenage Warhead no tiene nada que ver con los cómics, pero sirve de contrapunto perfecto a Coloso.

El resultado de ese menor presupuesto es que, como apuntan jocosamente en el film, solo tienen dinero para un X-Men (Coloso) y una mutante de segunda fila, y aún así el resultado a nivel de efectos especiales es más que suficiente. El film se deleita más en salvajes coreografías de disparos y cuchilladas que en las explosiones a gran escala. Parece que la jugada no le va nada mal, porque en su estreno en Estados Unidos, y aún estando clasificada R, ya ha recaudado 12,7 millones de dólares.

Cuando la historia es lo de menos

No puedo decir que Deadpool sea una buena película en términos cinematográficos. Su historia es simple y pasan pocas cosas desde el punto de vista narrativo. Como todas las primeras películas de un superhéroe, necesita presentar al personaje y contar su origen, y eso impide que la historia avance mucho más de eso. El ritmo, eso sí, es una avalancha de escenas de acción intercaladas con una historia de amor nada ñoña, amputaciones, chistes sobre pajas, y abundantes referencias a la cultura pop, desde bromas dirigidas a Hugh Jackman, hasta chistes sobre muebles de Ikea.

La química entre Ryan Reynolds y Morena Baccarin es rara, pero indudable

Quizá incluso haya demasiado humor para mi gusto, pero no hay que olvidar que Deadpool es, ante todo, una comedia brutal y sin complejos. Tan solo espero que la Fox deje la segunda entrega (que ya se ha anunciado) en manos de los mismos gloriosos irresponsables. Si te gustan los cómics de Deadpool, su debut en el cine no te defraudará, y eso es lo más importante. Si no conoces a Deadpool, después de ver esta película querrás leer sus cómics. No se puede pedir más.

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Por cierto, no recuerdo haber visto nunca tan contento a Stan Lee en uno de sus habituales cameos.

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