La película de Ghostbusters dirigida por Paul Feig es para cualquiera de esos que vimos la primera Ghostbusters y pensó: “ojalá usaran más sus armas”. Y esta entrega es más grande y mucho más ruidosa. Es el tipo de película que te mostrará a las Cazafantasmas disparando a fantasmas en cámara lenta y al ritmo de su mítica canción. Y además es un film muy divertido. Pero el problema está en que entre tanta acción y diversión no queda mucho tiempo para tratar su historia.

Esta reseña está completamente libre de spoilers. Puedes leer con tranquilidad.

Gran parte de Ghostbusters se centra en dos científicos: Erin Gilbert (Kristen Wiig) y Abby Yates (Melissa McCarthy). Ellas son viejas amigas que las une el amor e interés por los fantasmas, pero que desde hace mucho tiempo se fueron por caminos separados. Una simple casualidad las hará encontrarse y unirse de nuevo, y con la ayuda de la científica loca Jill Holtzamann (Kate McKinnon) y la conocedora de la calle y la ciudad Patty Tolan (Leslie Jones), las nuevas Cazafantasmas deben salvar la ciudad de Nueva York de una invasión fantasma.

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La conexión entre Erin y Abby es el núcleo emocional de la película. Y no solo porque son las protagonistas, sino porque su relación es la que más se desarrolla en la película. Holtzmann y Patty son las más graciosas del grupo pero dramáticamente no aportan casi nada (dicho esto, McKinnon logra sin problemas convertir a su personaje en un icono de la comedia). Los demás personajes son algo simplones, aunque es comprensible en algunos casos, como el personaje de Chris Hemsworth que aunque es un genio también es muy tonto. Pero hay un caso en particular de un personaje que es tan simplón y tiene tan poca profundidad que incluso afecta a la película.

Y con eso me refiero al villano de la película, Rowan. Interpretado por Neil Casey, el personaje odia a los seres humanos e intenta abrir un portal a otra dimensión. Además de que no queda claro cómo logra hacer esto (en la película nos mencionan que él es “un genio”), sus motivaciones tampoco son muy creíbles (fue maltratado cuando era niño), y su plan para lograr venganza tampoco tiene mucho sentido (traer fantasmas a nuestro mundo para matar personas). Rowan es un personaje que básicamente se dedica a poner obstáculos en el camino de las Cazafantasmas. Hace algunas cosas geniales, sobre todo al final de la película, pero la realidad es que nunca supone una verdadera amenaza, por lo que no hay nada de tensión en la película.

La historia del film se nota increíblemente condensada. Las cosas comienzan bien: los personajes son presentados y la trama se pone en marcha, pero todo lo relacionado a atrapar fantasmas se siente demasiado fácil. De hecho, una vez que el equipo atrapa a su primer fantasma se siente como si 30 minutos de la trama fueron eliminados de la película y ya estamos casi al final. Así de rápido ocurren las cosas.

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¿Recuerdan esas escenas de la primera Ghostbusters en que vimos al equipo aprender a hacer su trabajo? Esta película no tiene ese tipo de escena. Lo reemplazan con un montón de conversaciones absurdas sobre tecnología y gadgets durante casi toda la película. Es cierto que la mayoría de sus dispositivos son bastante geniales, pero también pareciera que las mochilas de protones tuviera un arco más grande en la historia de la película que muchos de los personajes.

Y aún así, después de todos estos fallos, la película sigue siendo sencillamente divertida. Y es que aunque pudieses creer que el hecho de que la historia y el villano dejen mucho que desear podría condenar la película, la verdad es que todo lo demás que hicieron Feig y el elenco lo compensa. Y todo lo que sucede en el tercer acto de la película es increíble. El film está lleno de momentos brillantes de humor, acción y efectos especiales preciosos. Y en 3D es aún mejor, tienes que ver esta película en 3D, dado que en todo momento la acción hará que exploten cargas de protones y slime verde desde el borde de la pantalla constantemente. Es un espectáculo visceral.

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Pero Ghostbusters es una comedia antes que cualquier otra cosa, y allí es donde la película funciona mejor. Desde las primeras líneas del diálogo escrito por Feig y Katie Dippold las bromas y chistes nunca se detienen. Y no hay solo humor basado en el mundo de la película, también encontrarás muchas bromas aleatorias y absurdas que van de la mano del humor típico de la franquicia. Y es en las risas donde este nuevo equipo crea su propio estilo en el mundo de los Ghostbusters, ahí está su mayor fuerte.

Y de alguna forma la película hace todo esto mientras constantemente rinde tributo a la película original, algunas veces bien y otras de forma exagerada. Pero el añadido de nostalgia le da ese toque especial a la película, además de todas las sorpresas que incluye el film. Esta es otra característica que contrarresta todas sus faltas y fallos.

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Porque sí, en la película hay muchas fallas. Y por eso si durante las próximas semanas escucho a personas decir “no me gusta la nueva Ghostbusters” no voy a discutirlo. Lo entenderé. Pero para mi, todo se resume a que Ghostbusters es divertida y emocionante. Quizás no tenga una buena historia o un villano memorable, pero sí que tiene un montón de mochilas de protones, ectoplasma y nostalgia que la convierten en una película épica de acción y comedia.

Ghostbusters estrena en las carteleras del mundo el viernes 15 de julio.


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