El acto final de Power Rangers es todo lo que podrías querer de una película de Power Rangers: es divertida, está llena de acción y hay tantos zords y monstruos que sentirás que estás viendo una versión moderna y con un gran presupuesto de la clásica franquicia para niños. El problema es que los 90 minutos anteriores de la película no tienen nada que ver con los Power Rangers.

Esta es una reseña libre de spoilers.

Durante la mayor parte de Power Rangers, la película es un drama adolescente centrado en sus personajes con breves momentos de los Rangers en ella. El film se centra en lo duro que es para estos chicos convertirse en superhéroes y sus nuevas responsabilidades, en lugar de mostrarnos una historia centrada en sus aventuras como Rangers. No es una historia tan mala, pero tiene tanto drama juvenil que no deja tiempo para mostrarnos zords, monstruos y todo eso que hace tan divertida a la franquicia. En general, la película es decepcionante.

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Como seguro lo has podido notar, los trajes de estos Rangers son más complicados y sombríos de lo que acostumbramos, lo que significa que el director Dean Israelite (Project Almanac) no quería hacer una película brillante y colorida de los Power Rangers. Después de un prólogo oscuro y prometedor protagonizado por el Zordon de Bryan Cranston y la Rita de Elizabeth Banks, el film nos presenta a Jason (Dacre Montgomery), mientras está cometiendo un crimen y se ve involucrado en un accidente de tránsito. En ese momento la imagen cambia a negro y aparecen el nombre “Power Rangers” en letras pequeñas en una esquina inferior de la pantalla. Esto parece una película de Steven Soderbergh y no de los Power Rangers.

A partir de este momento seguiremos a Jason mientras que conoce a algunos otros jóvenes maleantes y se encuentran en una cantera, a una hora de viaje del pueblo donde viven. En ese sitio hallarán las monedas de poder y comienzan su viaje para convertirse en los Power Rangers.

A medida que todo esto va sucediendo los colores y el realismo del argumento nos demuestran que la película se está tomando el material muy en serio. Sí, la trama presenta a los Power Rangers bastante rápido, pero esto se siente secundario ante los problemas de los chicos. Zack (Ludi Lin) tiene a su madre enferma. Los padres de Trini (Becky G.) no entienden quién es. Kimberly (Naomi Scott) se enfrenta a un caso severo de ciberacoso, Billy (R.J. Cyler) es excluido por la mayoría de personas que le rodean y Jason se ha visto en problemas con las autoridades por hacer bromas tontas. Estos chicos tienen problemas.

Podría haber sido una historia paralela muy interesante, ¿cierto? Son chicos que tienen que lidiar con sus problemas personales además de las dificultades de convertirse en los Power Rangers. Sin embargo, en prácticamente cada momento de acción y entrenamiento Ranger la película vuelve a centrarse en el drama adolescente.

Es imposible encontrar una sensación de “wow” al inicio de la película, y los personajes casi nunca piensan en el mayor problema de todos: el mundo está a punto de acabarse. Los chicos solo están enfocados en sus vidas en un pueblo pequeño y aburrido y los problemas que enfrentan en su escuela secundaria, casi nunca se ven interesados en convertirse en los Power Rangers o salvar al mundo. Ellos dicen que les interesa, pero la película no lo refleja en ningún momento. Y como a ellos no les interesa, a nosotros tampoco, lo que hace que la película se sienta realmente lenta, con la excepción de un par de escenas.

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Cuando los chicos por fin se ponen sus trajes la película pasa a la acción. A estas alturas noté que la audiencia en la sala de cine comenzó a emocionarse porque la película por fin iba a entregar lo que prometía: ¡Power Rangers, zords, Rita, Goldar, peleas! No obstante, algo se sentía mal. Los chicos casi nunca usaron sus cascos tradicionales, por lo que la mayoría del tiempo podíamos ver sus rostros. Incluso en las escenas de más acción y diversión la película se rehúsa a aceptar el misticismo y la tradición de lo que deberían ser los Power Rangers.

Lo que sí puedo confirmar es que los protagonistas lo hacen bastante bien: Elizabeth Banks, por ejemplo, pareciera ser la única que está al tanto de que se encuentra en una película de los Power Rangers y actúa acorde a ello. En el caso de los Rangers los actores también lo hacen bastante bien, incluso cuando aparecen más como chicos normales que como héroes. El Billy de R.J. Cyler, en particular, es un personaje que se ganará el aprecio de la audiencia. Es una lástima que ellos no recibieran el mismo comunicado que Elizabeth Banks, en el que les decían que la franquicia tiene más que ver con monstruos y robots que con películas como The Breakfast Club.

A pesar de toda la diversión que encontramos en el tercer y último acto del film, nada puede hacer que nos olvidemos de los 90 minutos anteriores de la película. Es difícil imaginar que los niños pequeños (la supuesta audiencia principal de los Power Rangers) disfrutarán de estar 90 minutos viendo un montón de conversaciones entre personajes antes de que comience la verdadera acción. O quizás estoy equivocado. Quizás para los niños pequeños estos héroes adolescentes son tan carismáticos e interesantes como para admirarlos y simpatizar con sus problemas personales a medida que se convierten en los Power Rangers.

Quizás.

De cualquier forma, al salir de la película tuve una revelación: el problema con Power Rangers es que nos muestra a cinco chicos en dinosaurios robots que no encajan en el mundo en el que se encuentran. Es una película que se dedica a relatar las angustias de Jason, Billy, Zack, Trini y Kimberly, mientras que de alguna manera los Rangers no encajan.


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