Los momentos más emotivos en la historia de Star Wars siempre son los más oscuros. El final de The Empire Strikes Back y las muerte de Obi-Wan Kenobi y Yoda son algunos pocos ejemplos de una lista muy larga. Afortunadamente Rogue One: A Star Wars Story entiende esto, y es una película que acierta todo lo que supone debería ser Star Wars.

Esta es una crítica sin spoilers, puedes leer con confianza.

Esto se debe a que Rogue One es oscura. Hay muerte, destrucción, emociones y luchas. No todos van a salir ilesos de la película, y aún así para el final de la trama todo habrá valido la pena, porque la oscuridad es balanceada con ese tono tan familiar del universo Star Wars, lo que resulta en una película que le ofrece una experiencia completamente satisfactoria a la audiencia.

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Todos ya conocíamos la historia desde antes de que la película fuera anunciada: los rebeldes roban los planos de la Estrella de la Muerte que llegarán a las manos de la Princesa Leia y ella los esconderá en R2-D2. Ya sabemos cómo termina la película gracias a la trilogía original de Star Wars, pero el director Gareth Edwards usa una visión clara y directa con la que logra atrapar de inmediato a la audiencia. En cada paso de su historia son presentados nuevos personajes, llegan nuevos retos y veremos muchos guiños geniales a la saga. La película no pausa su ritmo en ningún momento hasta el final de la película.

La estructura de la película no es tan complicada y eso ayuda a que su ritmo sea realmente dinámico. Vemos lo que está sucediendo con los rebeldes e inmediatamente vemos lo que sucede con los imperiales. Es una película que cuenta con un tipo de acción tan realista y personal que hace que le ofrece a la audiencia una perspectiva más humana de la galaxia. Dicho de otro modo es una historia de Star Wars, pero a nivel callejero.

Pero por otro lado los personajes de Rogue One pasan de geniales a decepcionantes en muy poco tiempo. Existen unos 10 personajes principales, dependiendo de tu definición de “principal”. La heroína de la película es Jyn Erso, interpretada por Felicity Jones. Ella es el centro de todos los acontecimientos y aún así, a pesar de tener más tiempo que nadie para desarrollar su historia, la audiencia no termina de conectar con ella. su relación con su padre (interpretado por Mads Mikkelsen) es otro factor muy importante en el film, pero la forma en la que su historia evoluciona desde este punto hasta convertirse en una líder épica no está bien desarrollada.

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Es una buena guerrera al inicio del film, pero pareciera olvidar sus habilidades para el final. Pareciera como si fuera varios personajes diferentes metidos en uno solo, por lo que es difícil entenderla.

El mayor aliado de Jyn es Cassian Andor (Diego Luna), y podemos describirlo de la misma forma que a ella. Andor cuenta con muchas escenas en la película para explicar por qué hace lo que hace y qué lo motiva, pero de todos modos nos sentimos como que no logramos entenderlo realmente. Él habla acerca de sus emociones muchas veces, pero no lo vemos demostrarlas sino en contadas ocasiones. Es inevitable emocionarse por la historia de estos personajes, pero en realidad no son quienes más destacan del film.

Esos son otros miembros del equipo, tales como Chirrut Imwe (Donnie Yen) y Baze Malbis (Wen Jiang). Al igual que todos los mejores personajes de Star Wars, este par que se une al equipo de Jyn nos da la sensación de que no conocemos casi nada acerca de ellos y que tienen una historia increíble que contar. Eso hace que su amistad se sienta real y muy fuerte. Son el ejemplo perfecto de ese tipo de personajes que no llegas a conocer por completo pero te gustan tanto que quisieras saberlo todo de ellos.

No obstante, la verdadera estrella de la película es K-2SO. El androide imperial interpretado por Alan Tudyk es una de las mejores cosas de la película. Su extraño sentido del humor y su honestidad brutal son como un choque eléctrico en la película cada vez que está en la pantalla. Es la antítesis de Saw Gerrera (interpretado por Forest Whitaker), un personaje de la serie animada The Clone Wars cuya aparición en Rogue One nos tenía con grandes expectativas pero al final su aparición fue casi irrelevante, excepto a nivel de ayudar a concretar la trama.

En el lado Imperial nos encontramos con el Director Orson Krennic (Ben Mendelsohn). Es un buen adversario para los héroes de la película, pero nunca tuvo ese momento “wow” que esperarías de un villano de Star Wars. Sin embargo sí que nos sorprendió en algunas escenas, como cuando se encontró con Darth Vader. Lamentablemente Krennic nunca llega a inspirar miedo en la película.

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Aunque los personajes puedan ser una mezcla de emociones y aspectos, el lado técnico de la película no lo es. Los efectos visuales en Rogue One son increíbles. Los disfraces y los diseños de criaturas alienígenas en la película son excepcionales. Y aunque la banda sonora de Michael Giacchino no utiliza tantas partes ni melodías de la banda sonora original de John Williams, su música funciona a la perfección. También vale la pena mencionar el grandioso trabajo del cineasta Greig Fraser, porque ya sea en una toma lineal o en un acercamiento de acción, todo lo que verás en la pantalla siempre será precioso. (O bueno, casi todo. Hay un par de momentos en los que los efectos fallan un poco, pero no puedo mencionarlos porque sería spoiler).

Al igual que tantas otras películas de Star Wars los fallos menores no dejan de estar presentes, especialmente para el momento del tercer acto, pero no te van a importar en lo absoluto. El momento del robo de los planos es un final conmovedor lleno de momentos emotivos, drama y acción. Incluso en aquellos momentos que se sienten un poco abrumadores la película tiene algo que hará que te lleves esos momentos a casa y pienses en ellos durante un largo rato.

No obstante la película tiene tantas referencias a otras entregas de la saga de Star Wars que es inevitable pensar que podrían haberlas usado para hacer que ignorásemos los problemas que tiene Rogue One, aunque personalmente creo que el film habría estado muy bien sin tanto guiño o referencia, y que los personajes habrían conectado a la perfección sin necesidad de ellos.

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De cualquier forma aunque es cierto que Rogue One tiene sus fallos, la película se desarrolla de una forma maravillosa. Las acciones y las consecuencias de lo que hacen los personajes le dan un ancla emocionan que se siente real, y te sentirás maravillado de lo Star Wars que se siente cada toma de la película. No todos los personajes pasarán a la historia pero sí muchos de ellos, y me ha fascinado la manera en la que esta película conecta sus acontecimientos a A New Hope.

Al igual que todos sus predecesores, Rogue One es una película de Star Wars que vamos a ver durante muchísimo tiempo.


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