Junto a los grandes clásicos de dibujos animados con los que han crecido varias generaciones, Disney tenía “otra” versión, quizá más adulta y también polémica. Junto a los Pinocho, Dumbo y demás personajes de la factoría se le sumaban obras donde cabía la propaganda militar, historias de iniciación como la menstruación o incluso al adorable Mickey Mouse en un extraño acercamiento a la venta de estupefacientes.

Y es que hubo una época, a partir de la Segunda Guerra Mundial, donde la compañía vivió una “doble” vida fuera de sus “mágicos” mundos. En primer lugar durante la guerra, donde al igual que cada bando, la compañía puso en marcha toda su maquinaria de propaganda para alertar a los ciudadanos de los nazis. Un compendio de cortometrajes y acciones destinadas a atemorizar o parodiar a la Alemania de Hitler.

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La idea era desarrollar pequeñas producciones paralelas, cortometrajes donde congeniar con los ciudadanos y que estos apoyaran la guerra contra Alemania, bien con un esfuerzo económico, bien a través del alistamiento como nuevos reclutas. Disney no fue la única (Warner con los Looney Tunes por ejemplo) pero posiblemente sí fue la que más produjo en época de guerra. Estos fueron algunos de los cortos que lanzaron:

Commando Duck

Education for Death

The Thrifty Pig

Donald Duck Nazi

Donald Duck Sky Trooper

World War 2 in Cartoon

Tras la Segunda Guerra Mundial, Disney pasó de hacer películas de propaganda a una serie de cortometrajes que podríamos catalogarlos como introductorios hacia una gran variedad de temas. Por ejemplo se trataba desde vídeos explicativos sobre la tuberculosis o la importancia de la higiene hasta pequeñas producciones enfocadas a las niñas y su adaptación a su cuerpo en desarrollo.

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De esta forma llegó a producir en 1946 la historia de la menstruación a través de un encargo de la compañía International Celucotton. Una obra menor de 10 minutos de duración donde la compañía de clásicos como Peter Pan enseñaba a las menores los cambios que llegarían o llegan al cuerpo humano. Este fue el vídeo:

Unos años más tarde, en 1951, salía una de las historietas sobre Mickey más extrañas de cuantas han existido. Bajo el título de Mickey Mouse and the Medicine Man tenemos por primera vez una historia muy turbia, un acercamiento al mundo de las drogas, o para ser más exacto, a una droga y la venta de esta por parte del famoso ratón.

Se trataba de un pequeño cómic donde Mickey y Goofy descubrían una droga bajo el título de Peppo, y si tuviéramos de equipararla a algún estupefaciente de la época pensaríamos que desde la compañía hablaban de anfetaminas. Peppo era capaz de alterar el organismo de quien lo tomara, razón por la Mickey decide que la venta de la “sustancia” le puede hacer rico rápidamente.

Una rareza que habría que entenderla en el contexto histórico en el que fue lanzada. Si bien hoy sería impensable hablar de Disney y drogas, en la década de 1950 las drogas estimulantes o los sedantes se utilizaban ampliamente sin necesidad de receta e incluso se promovían en la prensa. Es por esta razón que la inclusión de referencias positivas hacia las drogas (algunas) tenían que ver con el clima de permisividad tras la guerra.

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Lo mismo ocurre con el conjunto de vídeos de propaganda de guerra o las obras “introductorias” de la compañía, trabajos todos muy alejados del carácter y ADN de sus dibujos animados mundialmente famosos. Otra época y otros tiempos para la “otra” Disney.

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