El 15 de julio de 1983, Nintendo lanzó en Japón su primera consola de 8 bits. Se llamaba oficialmente Family Computer y acabó siendo popularmente conocida como Famicom en todo el continente asiático. Con ella nacieron algunos de los grandes clásicos de los videojuegos y la industria cambió para siempre.

Tras conseguir una serie de éxitos en el negocio del arcade, Nintendo desarrolló una consola basada en cartuchos con la idea de ofrecer un producto más asequible que la competencia. La Famicom salió al mercado con un precio atractivo de 14.500 yenes, el equivalente hoy en día a 170 dólares (teniendo en cuenta la inflación). Venía acompañada de tres conocidos títulos de la compañía: Donkey Kong, Donkey Kong Jr. y Popeye.

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La Famicom cosechó buenas ventas desde el principio, pero las primeras unidades sufrían un fallo técnico por una colocación deficiente de la placa base que hacía que los juegos se congelaran. Nintendo tuvo que parar la producción y cambiar el circuito, pero cuando volvieron a distribuir la Famicom, las ventas se dispararon. Para finales de 1984, la Famicom habría acumulado 2,5 millones de ventas en Japón y se habría convertido en la consola más vendida de su generación, superando a la Sega SG-1000.

En 1985 llegaría Super Mario Bros. Durante el CES de ese mismo año, Nintendo presentó un modelo diferente de la misma consola para el mercado norteamericano y europeo. Tenía un diseño más estilizado y otro nombre: en lugar de “consola” era un “sistema de entretenimiento”, Nintendo Entertainment System. A diferencia de la Famicom, a la NES se le podían desconectar los mandos y tenía otras conexiones aparte de la salida RF (versiones posteriores de la Famicom añadieron también un conector RCA).

Se pueden contar mil curiosidades sobre la familia Famicom, pero nos quedaremos con dos anécdotas. La primera es que la sede de Nintendo en Kioto no dejó de dar soporte para la consola —ofrecían su reparación— hasta el año 2007. Alucinante. La segunda es una anécdota más personal con la que quizá te sientas identificado: como muchos argentinos que crecieron en los 90, toda mi infancia me creí poseedor de una auténtica Family Computer de Nintendo. Pero en realidad era una versión pirata.

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Lo explican en este artículo de Taringa. Las Famicom que llegaron a Argentina y a muchos países de Latinoamérica durante los 90 eran literalmente clones provenientes de China. Imitaban la carcasa original de la consola japonesa y funcionaban con cartuchos parecidos los de la Famicom, pero casi todas eran copias falsas. Las auténticas NES que llegaron al país eran importaciones de Estados Unidos que quedaron confinadas en los hogares más pudientes.

Pero eso no supuso mayor problema para muchos críos que, como yo, contábamos con una colección envidiable de cartuchos (algunos traían más de un juego). No recuerdo época más feliz hasta que llegaron los 16 bits con la Mega Drive, conocida en Latinoamérica como la Sega Genesis.

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