Foto: CSI

Cuando la policía detuvo el automóvil de Daniel Rushing por exceso de velocidad, nadie imaginó que el incidente terminaría con este pacífico ciudadano de 64 años en el calabozo. La culpa del error la tuvo uno de los test de campo que la policía usa para detectar drogas. y lo peor es que no es el único caso.

Tras comprobar que Rushing tenía licencia de armas, los agentes le pidieron inspeccionar el interior del automóvil por seguridad. Uno de ellos encontró unos diminutos cristales blancos en el suelo y decidió someterlos al habitual test antidrogas. El test indicó que se trataba de metaanfetamina.

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Obviamente, de poco sirvió que el expediente de Rushing estuviera limpio de crímenes o su explicación sobre los finos cristales. El hombre pasó 10 horas en el calabozo hasta que una prueba de laboratorio hecha y derecha confirmó la versión del detenido. La sustancia blanca sospechosa era el azúcar crujiente que forma el glaseado de los dónuts.

Hoy Rushing ha sido indemnizado con 37.500 dólares por el equívoco y este ciudadano puede bromear sobre el asunto diciendo que no volverá a comer dónuts en el coche. Sin embargo, no todos los casos acaban tan felizmente. Karlos Cashe, pasó 90 días en prisión por un polvillo blanco que la policía encontró en el suelo de su coche en Orlando. El test de campo que la policía usó dio positivo en cocaína. Cashe, que era albañil, sabía perfectamente que la sustancia no era otra cosa que yeso.

Un test de detección de drogas cuesta alrededor de 18 dólares y se puede comprar online. Foto: Safariland

El problema es que los test de campo que la policía usa para detectar narcóticos son cualquier cosa menos fiables. Una investigación llevada a cabo por ProPublica y el The New York Times llegó a conclusiones muy inquietantes. Muchos de los test usan una sustancia llamada tiocitanato de cobalto que se tiñe de azul al contacto con la metaanfetaina.

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Desgraciadamente también se pone azul con más de 80 sustancias, algunas perfectamente legales como las cremas para el acné o determinadas marcas de limpiasuelos. En algunos estados se usan otros test más fiables pero que requieren que el agente mezcle el contenido de tres tubos de ensayo en el orden correcto. Si no lo hace así, puede dar un falso positivo con la sustancia más insospechada.

Los datos de la policía de Orlando revelan que el 20% de los arrestos por posesión de metaanfetamina terminan en nada porque la sustancia no era droga. En la mitad de estos casos fallidos, de hecho, la sustancia ni siquiera era ilegal.

Tras el incidente con Daniel Rushing, este demandó al estado de Florida. La víctima no guarda ningún rencor contra los policías que lo arrestaron, pero cree que es inadmisible que se sigan usando esos test de campo. Decenas de miles de casos similares al suyo que tienen lugar cada año en Estados Unidos le san la razón. [vía NPR]