Los Bitcoin son el último grito en modas digitales extrañas. La única forma de ganar estas monedas virtuales es generarlas mediante una aplicación descargable a cambio de ceder parte de nuestra potencia de procesamiento al sistema que las genera. Un empleado de la ESEA, la mayor liga de videojuegos del mundo, ha descubierto un método mucho más efectivo, aunque nos tememos que bastante ilegal.

Recientemente, la ESEA estuvo experimentando con métodos de minería de Bitcoin mediante la potencia cedida por las gráficas de sus usuarios. Las pruebas terminaron, pero uno de los empleados de la ESEA decidió aprovechar el código en su propio beneficio.

El empleado, del que no ha trascendido la identidad, introdujo el código en el software que los miembros de la ESEA descargan y utilizan para evitar trucar las partidas y se hizo con Bitcoin por valor de 3.713 dólares al cambio actual.

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Uno de los usuarios descubrió el código malicioso y lo reportó a la ESEA, que detuvo inmediatamente la mina clandestina y ofreció donar el doble de esa cantidad a asociaciones que luchan contra el cáncer. La ESEA también tuvo que aumentar la cuantía de sus premios y regalar unas cuantas suscripciones gratis a usuarios que se quejaban de haber sufrido daños en sus tarjetas gráficas.

Lo cierto es que es difícil contabilizar daños en esta ocasión, pero el incidente abre de nuevo el debate sobre si los Bitcoin son algo más que las monedas que se extraen en granjas conectadas a juegos online como World of Warcraft.