Suena a película de James Bond, pero ha sucedido en la ciudad africana de Johannesburgo. Un ciudadano checo huido de la justicia de su país salía a recoger su coche cuando se le vino encima una auténtica lluvia de balas proveniente de un Volkswagen Cross-Polo aparcado cerca. El coche llevaba una batería de 12 ametralladoras en el maletero, escondidas tras la placa de matrícula.

Según ha informado la policía, las armas estaban manejadas mediante control remoto, y abrieron fuego sobre el coche de un hombre de negocios llamado Radovan Krejcir, pero el blindaje del vehículo evitó lo que hubiera sido una muerte segura. Justo después del tiroteo, el Polo estalló en llamas. No está claro si por un defecto de las propias armas que llevaba instaladas, o por un explosivo cuyo propósito era borrar posibles huellas.

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Tras el atentado contra su vida, Krejcir ironizó sobre el tema diciendo que últimamente su vida parece una película de James Bond y que el incidente no se sale de lo que el considera normal. Krejcir vive refugiado en Sudáfrica para evitar las numerosas órdenes de extradición que ha emitido contra él el gobierno de su país. Este empresario está acusado de delito fiscal en la República Checa y su expediente es cualquier cosa menos limpio.

En Johannesburgo se le ha intentado relacionar sin éxito con diversos casos de robo y Fraude, y se sospecha que tiene relación con el asesinato de Loli Jackson, propietario de una red de clubes de strip-tease. Johannesburgo se ha convertido en una especie de paraíso para la delincuencia organizada, aunque es la primera vez que se ve este nivel de sofisticación en un intento de asesinato. A continuación, las declaraciones del bueno de Krejcir. [Autoblog]

Foto: AP Images