La compra de Oculus Rift por parte de Facebook lleva camino de convertirse en todo un dolor de cabeza para los creadores de estas gafas de realidad virtual. Algunas de las personas que donaron dinero a la campaña de Kickstarter en la que Oculus Rift nació están tan decepcionadas con la venta de la empresa a la red social que están solicitando que se les devuelva el dinero.

El enfado de estos "inversores" plantea no pocos interrogantes sobre la ética de las empresas que se acogen a estos sistemas de financiación colectiva. ¿Hasta que punto es responsable una empresa que surge en Kickstarter de mantener el espíritu que atrajo a los inversores a entregar su apoyo?

Advertisement

La respuesta a esta pregunta es complicada. El dinero que se aporta en plataformas como Kickstarter se consideran una donación, no una inversión en sentido estricto, y la única obligación que contrae la empresa es cumplir con la entrega de las recompensas que ofrece por cada tramo de donación. En el caso de Oculus Rift, el proyecto logró el respaldo de nada menos que 9.522 personas.

Es probable que sin ese apoyo, Oculus VR no hubiera podido ganarse la confianza de los fondos de inversión que hicieron crecer el proyecto y, en última instancia, hacerse merecedores del interés de un gigante como Facebook. Es lógico que algunos inversores de la campaña original en Kickstarter sientan que se han perdido algo en todo ese proceso, pero de ahí a culpar a Oculus VR o a Kickstarter hay también un paso muy discutible.

Con todo, es innegable que la venta de Oculus VR a Facebook está siendo un arma de doble filo, y es comprensible que algunos de los que pusieron su confianza en el proyecto se sientan traicionados aunque hayan recibido puntualmente su prototipo a cambio del dinero que donaron. El debate sigue en la página de Oculus en Kickstarter, donde no pocos usuarios están manifestando su descontento con la operación. Algunos ya piden que les sea devuelto el dinero. De momento, ningún responsable de Oculus VR ha salido al paso de estas muestras de descontento. [Oculus Rift en Kickstarter]