Allá por 2010, los aeropuertos de todo el mundo comenzaron a instalar en sus controles de seguridad unos grandes escáneres de rayos X que permitían detectar armas u otros objetos sospechosos que pudieran llevar los pasajeros. Un grupo de investigadores de las universidades de California y Michigan han comprobado que engañar esos escáneres es demasiado sencillo.

Los autores del estudio presentarán los resultados en la conferencia de seguridad Usenix, pero en Wired han logrado hablar con ellos antes de la conferencia. Duramente criticados por mostrar imágenes de los pasajeros que vulneran su privacidad (los cuerpos se intuyen prácticamente desnudos), muchos aeropuertos se han pasado a nuevos equipos que emiten ondas de radio de alta frecuencia menos explícitas con la intimidad de cada uno. Sin embargo, los escáneres de rayos X persisten en multitud de aeropuertos y controles de seguridad de todo el mundo.

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Estos equipos funcionan resaltando en color negro cualquier objeto de metal que el pasajero lleve en sus bolsillos o indumentaria. Desgraciadamente, el fondo de imagen del sistema, también es negro. No hace falta ser muy listo para saber cuál fue la primera prueba que el equipo de científicos realizó. Efectivamente, el color negro de un arma de fuego sujeta al lateral de la pierna queda prácticamente disimulado sobre el fondo negro. Si el técnico que maneja el escáner no está muy atento, no la verá.

Ese sencillo truco no es el único. Cuchillos y otros objetos punzantes pueden ocultarse adheridos a la espalda, y son prácticamente invisibles si se recubren con teflón. Incluso los explosivos plásticos son difíciles de ver si se adhieren sobre la piel como si fueran parte de la grasa abdominal.

Escáneres QR

Por si fuera poco, los investigadores explican que, si se tiene acceso al PC que controla el escáner, es posible instalar malware para que, por ejemplo, la máquina no de positivos cuando escanee ciertos códigos QR impresos sobre una camiseta. La seguridad de estas máquinas de rayos X hace aguas por más de un punto.

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Refinar estas técnicas requiere de cierta práctica con los aparatos. Desgraciadamente, conseguir uno no es ningún problema. Los investigadores responsables de esta investigación compraron el suyo, (un Rapiscan Secure 1000) en eBay. J. Alex Halderman, principal autor del estudio por parte de la Universidad de Michigan explica que estos fallos solo pueden deberse a que las máquinas de seguridad no pasaron por pruebas suficientemente exhaustivas. Dichas pruebas, de hecho, se realizaron en secreto. Solo en Estados Unidos, la instalación de estos escáneres en 160 aeropuertos ha costado más de 1.000 millones de dólares. [vía Wired]

Fotos: AP

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