Vivimos rodeados de pantallas táctiles, y en la mayor parte de los casos son suficientes para el uso que las damos, pero cuando llega la hora de jugar en serio, los expertos en juegos prefieren siempre mandos tradicionales. La sensación de que las pantallas táctiles no son tan rápidas o precisas no es solo una sensación. Un nuevo estudio explica por qué no hay nada como los botones físicos.

¿Por qué pasa esto? ¿Qué es lo que hace que las pantallas táctiles no sean el mejor soporte cuando se trata de obtener el máximo rendimiento? tradicionalmente, lo que se dice al respecto es que la respuesta de una pantalla táctil no es tan rápida como la de un botón físico. En realidad, esa explicación coloquial no es del todo cierta.

Un equipo de investigadores de la Universidad Aalto, en Finlandia, ha realizado una serie de experimentos para determinar por qué las pantallas táctiles no tienen la misma precisión que un control físico. Y para ello han recurrido a uno de los videojuegos más odiosos e irritantes de los últimos años: Flappy Bird.

Después de analizar el tiempo de respuesta de una serie de voluntarios en un juego similar al creado por Dong Nguyen, el profesor Antti Oulasvirta y su equipo ha elaborado una teoría muy interesante que tiene que ver con la imposibilidad de predecir la cadencia en pantallas táctiles. Según esta teoría, las pantallas táctiles tienen tres problemas:

  1. Las pantallas táctiles no permiten mantener una distancia constante entre el dedo y la interfaz. En un control tradicional, el dedo suele reposar sobre la superficie del botón y de ahí realiza movimientos muy predecibles y precisos. En una pantalla táctil, sin embargo, el dedo no puede tocar el botón, por lo que permanece en el aire y nunca lo hace a una distancia constante por mucho que tratemos de dejarlo quieto. Solo este detalle ya introduce un margen de error considerable.
  2. El momento de activación del botón no es predecible. En un sistema físico, sabemos cuando hemos pulsado el botón por el tacto. En una pantalla táctil, la falta de una respuesta háptica hace que no distingamos con exactitud si hemos activado el botón o no. Eso introduce una fuente de retardo que los controles físicos no tienen.
  3. El registro de la acción en la pantalla táctil depende del software, y este puede ofrecer diferentes niveles de retardo sobre la señal que ofrece un botón físico. Es una fuente adicional de retraso en la señal.

Los dos últimos problemas pueden afinarse mucho mejorando el sistema de respuesta y haciendo que esta se de en el momento correcto, que para los investigadores es el que tiene lugar cuando la máxima superficie del dedo entra en contacto con la pantalla en cada pulsación. O sea, el momento de máxima presión del dedo sobre la pantalla.

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Desgraciadamente, la imposibilidad de predecir la distancia entre el dedo y la pantalla es muy complicada de solucionar. Esa es la razón por la que los juegos que requieren máxima precisión a la hora de pulsar un botón, como Flappy Bird o Temple Run, son tan frustrantes en pantallas táctiles. [vía Phys.org]


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