El amor puede que sea a primera vista, pero con los teléfonos hace falta algo más de tiempo. He pasado las dos últimas semanas probando el nuevo iPhone 8, descubriendo qué cambia, qué no y mirando por el rabillo del ojo su principal amenaza: el iPhone X. Estas son las conclusiones.

El verdadero heredero de diez años de refinamiento

Por primera vez en su historia, la mayor competencia al lanzamiento de un iPhone no viene de fuera, sino de dentro. Este año, el iPhone 8 no solo tiene que competir contra Samsung y sus Galaxy, contra Google y sus Nexus, también contra sí mismo, contra el hermano favorito que es más bonito, más moderno y el último objeto de deseo, el iPhone X. El “mejor teléfono que el dinero puede comprar” por primera vez no es uno, son dos, al menos en lo que respecta a Apple.

He intentado varias veces, sin éxito, escribir esta reseña sin mencionar el iPhone X. No me parecía justo. En el cuarto intento, e intentando centrarme en qué es lo que hace al iPhone 8 particular, lo que lo define, comprendí el problema: no puede entenderse uno sino el otro. Hacen falta dos para un tango y, en el caso del iPhone X y el iPhone 8 los dos están condenados a bailar al menos hasta que, previsiblemente dentro de un año, Apple presente los siguientes modelos.

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Después de estos días, mi conclusión es que el iPhone 8 es el verdadero heredero de los 10 años de historia que acaba de cumplir el iPhone. Puede que el iPhone X se lleve la atención y todos los focos, pero es el símbolo, en forma de primer paso, del futuro de Apple. El legado, el perfeccionamiento hasta el extremo de la fórmula original (probablemente por última vez) es el iPhone 8. No hay, irónicamente, mejor y peor iPhone a la vez que el iPhone 8.

iPhone 8 vs iPhone 7: qué cambia

iPhone 8 Plus color Gold a la izquierda, iPhone 7 Plus negro mate a la derecha. Imagen: Adam Clark Estes

Preámbulos y prolegómenos filosóficos aparte, vamos a lo concreto. Esto es lo que cambia en el iPhone 8 con respecto a su predecesor directo, el iPhone 7:

  • Nuevo chip: Apple lo llama A11 Bionic.
  • Nuevo procesador de imagen: la cámara es mejor, y el flash ha cambiado y mejorado exponencialmente.
  • Puedes grabar vídeos a 240 frames por segundo y 1080p
  • True Tone Display: la pantalla tiene ahora la tecnología del iPad Pro, su color varía ligeramente según la iluminación del entorno aumentando la sensación de fidelidad.
  • Carga inalámbrica: compatible con el estándar Qi.
  • Altavoz 25% más potente: No pensé que fuese a notarse, pero se nota, mucho.
  • Nuevo color: el antiguo Gold y Rose Gold (ahora descontinuado) han tenido un hijo, el nuevo Gold, una mezcla de dorado cobrizo/rosado bastante bonito.
  • La pantalla soporta Dolby visión y HDR 10. Si esos dos estándares no te dicen nada, se resume en que Netflix y otras aplicaciones de vídeo se verán mucho mejor.

Puestos todos juntos, estos cambios ayudan a definir muy bien la idea del iPhone 8: ninguno es un cambio radical, no esperes sujetar un iPhone 7 y un iPhone 8 en la mano y encontrar diferencias abrumadoras (sobre todo si es con funda) pero constituyen pequeños detalles aquí y allá, no críticos pero sí importantes, que siguen esa idea de perfección, y no revolución, que mencionaba antes.

También adelantan una de las conclusiones de esta reseña: si tienes ya un iPhone 7, es complicado que encuentres motivos para dar el salto, pero la cosa cambia con anteriores modelos.

La pantalla

Imagen: Adam Clark Estes

Dejando a un lado la tecnología subyacente, la pantalla de los iPhone siempre ha sido muy buena y el iPhone 8 no es una excepción. Este año, además, incorpora una característica que hasta ahora era exclusiva de los iPad: True Tone Display.

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La mejor manera de entender cómo funciona es esta: imagina una hoja de papel blanco en un día soleado, guarda ese “blanco” en tu memoria y ahora imagina la misma hoja en una habitación iluminada por la luz de una vela. ¿Ves la diferencia de “blancos”? Es lo que en fotografía se conoce como balance de blancos, y Apple lo resuelve con unos sensores que captan la iluminación del entorno y ajustan en consecuencia el balance de la pantalla. El resultado: una pantalla que parece más realista y en la que los colores se “integran” mejor con el entorno y con su iluminación. Como en la vida real.

Dicho eso, y siendo sinceros, es una tecnología que brilla más en su ausencia que en su presencia. Me explico: aunque en las primeras horas de uso la diferencia es apreciable, hace falta muy poco para acostumbrarte y dejas de notarlo rápidamente.

Es cuando pruebas otro teléfono (un iPhone 7, un Galaxy S8 y un One Plus 5 en mi caso) cuando la ausencia se hace dolorosa: de repente sus pantallas me parecían mucho más azuladas o mucho más rojizas, dependiendo de la iluminación. True Tone es un ejemplo más de aquello de que el diablo está en los detalles (una particularidad que Apple ha dominado a la perfección durante años): no te cambiará la vida, pero cuando comiences a usarlo es probable que no haya vuelta atrás.

Sobre tamaños: yo llevo años defendiendo el iPhone Plus como “el modelo” de iPhone a elegir. Su principal inconveniente (el tamaño) se subsana rápidamente cuando sobre la balanza pones las ventajas: una pantalla más grande, genial para consumir contenido, la batería y el modo retrato de la doble cámara del Plus. A los dos días te has olvidado de la diferencia de tamaño. Es una elección muy personal, y las personas con manos pequeñas preferirán sin duda el iPhone 8 no Plus, pero merece la pena tener en cuenta todos los detalles.

El diseño

En cuanto al diseño, en el iPhone 8 hay dos cambios importantes: un nuevo color, que se llama igual pero es diferente y la trasera, que es ahora de cristal.

La nueva trasera de cristal. Imagen: Adam Clark Estes

Sobre el color: una imagen vale más que mil palabras y creo que la única manera de que te hagas una idea precisa del nuevo tono dorado del iPhone 8 es viéndolo en persona, aunque las fotos ayuden. La conclusión general es que es un dorado menos dorado (menos “oro”) , más cobrizo, más rosado y, a mi modo de ver, más elegante, con mejor presencia. Nunca había considerado el color dorado a la hora de comprar un iPhone, pero en el caso del iPhone 8 esa opción está más cerca que nunca.

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Sobre la trasera: con el acabado Jet Black del iPhone 7, ese negro piano, Apple advirtió que era normal que con el tiempo apareciesen “micro abrasiones” en la superficie. Un año después, la mayoría de iPhones 7 Jet Black que he visto, hasta los que hay expuestos en las Apple Stores, tienen esas micro abrasiones en abundancia. El resultado, con todo, no es feo, le da un aspecto que me recuerda al que aparecía en la trasera de aluminio de los antiguos iPod Classic o del iPhone original, una apariencia de dispositivo “usado” que, a mí al menos, me resulta atractiva.

Con respecto al iPhone 8, por más que Apple asegure que esa trasera es extremadamente resistente, tras dos semanas de uso las famosas “micro abrasiones”, en forma de pequeños arañazos en la superficie, ya han hecho acto de presencia. Todavía es pronto para decir cómo lucirá el teléfono en un año, pero mi teoría es que lo hará de manera muy similar al iPod y al iPhone Jet Black: usado pero no gastado. Si piensas utilizar tu iPhone con funda (la mejor manera de arruinar el diseño del teléfono, pero entiendo que también la más práctica), este problema es ignorable por completo.

Batería y carga inalámbrica

Si parecen dos iPhone 7 es porque... se parece mucho a un iPhone 7. Imagen: Adam Clark Estes

El iPhone 8 no es ni mucho el primer teléfono en incorporar carga inalámbrica, y mis conclusiones son las mismas que en el resto de los casos: la carga inalámbrica es un añadido que se agradece, pero no merece. La tradicional carga por cable tiene sus inconvenientes, pero también sus indiscutibles ventajas. Hoy por hoy, a mí las ventajas me parecen superiores. Al iPhone, como al resto de teléfonos que he probado con dicha función, esta llega como un “nice to have“ más que cualquier otra cosa. Lo agradecerás: sí; no lo echarás en falta: también.

Por si fuera poco, el iPhone 8 soporta carga rápida con cargadores de hasta 30W capaces de llevar el teléfono de 0 a 100% en más o menos una hora. Mi conclusión general es que la carga inalámbrica es genial para dejar un puesto en la mesilla de noche, por ejemplo, y que el teléfono cargue sin prisa ni apuro mientras duermes. Te ahorras el fastidio de andar buscando el cable del cargador y el simple gesto de recogerlo de la mesilla en caso de que necesites usarlo por la noche es, desde luego, mucho más natural.

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Si lo que necesitas es la mayor carga posible por unidad de tiempo, lo mejor es que lleves siempre el tradicional cargador + lightning.

Rendimiento

El nuevo A11 Bionic

El iPhone 8 lleva el mismo chip que el iPhone X, el nuevo A11 bionic. Aquí aparecen varios matices interesantes. El lado técnico, los benchmarks y pruebas de rendimiento, siempre es el más aburrido, pero en el caso del A11 Bionic hay algunas comparaciones sorprendentes.

Por ejemplo: en Geekbench (una herramienta que mide el rendimiento de un procesador) puntúa mejor cuando se trata de varios núcleos que un MacBook Pro de 13 pulgadas (¡mejor que un portátil!) y también queda por encima del último iPad Pro de 10,5 pulgadas. Eso es una locura.

¿Se traduce eso en algo tangible en la práctica? Sí, con un iPhone 7 al lado, la mayoría de aplicaciones cargan antes y, sobre todo, el teléfono se siente mucho más rápido, ligero y potente. Mi opinión, eso sí, es que iOS 11 tiene problemas de rendimiento y estabilidad nada desdeñables, probablemente porque acaba de lanzarse, que espero que Apple corrija lo antes posible, algunos son inadmisibles en un móvil tan caro.

Cámara

Modo retrato + luz de contorno, retocada ligeramente con el editor integrado de iOS

El A11 es el encargado de que la cámara del iPhone 8 reciba mejoras sustanciales aunque antes de seguir, eso sí, hemos de definir “sustanciales”.

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Sustanciales en este caso implica que apenas las notarás si vienes de un iPhone 7 (más allá de las mejoras al modo retrato, que ahora repasamos), que comenzarán a hacerse evidentes si vienes de un iPhone 6s (sobre todo en baja iluminación) y que notarás sin duda si vienes de un iPhone 6 o de cualquier teléfono Android equivalente.

La cámara del iPhone tiene 12 megapixeles, f/1.8 (esto es la apertura, la cantidad de luz que puede recibir el sensor) y se ayuda del mencionado A11 Bionic para procesar las imágenes.

Con respecto a un iPhone 7 y a un Galaxy S8, mis dos teléfonos principales durante el último año, para mí el grueso práctico de las mejoras se concentran en baja luminosidad. Suelo hacer muchas fotos a la ciudad por la noche cuando paseo al perro, y la diferencia no es abismal pero sí muy notoria.

Foto con muy poca luz. No es perfecta, hay algunas zonas quemadas, pero tampoco está tirada de ningún modo especial, simplemente sacar del bolsillo, apuntar y disparar.

En la línea de las fotos con baja luminosidad, el nuevo flash de doble exposición sí que aporta resultados radicalmente diferentes a los que yo haya obtenido con cualquier iPhone. Aquí hay un buen ejemplo, comparado contra el modelo inmediatamente anterior, el iPhone 7 Plus:

Puede observarse que el efecto deslumbre que a menudo generan los flashes está muy corregido y el resultado final es mucho más natural, en el segundo caso ni siquiera se ve la habitación del fondo.

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Aquí va una galería de fotos que he tomado con el teléfono.

Modo retrato
Baja luminosidad, pero con la exposición bajada manualmente para evitar el ruido.
Apuntar y disparar, no lleva edición.

El modo retrato incluye ahora la posibilidad de que el procesador distinga entre primer plano y fondo para aplicar una serie de efectos muy vistosos. El sistema está en beta todavía, pero también lo estaba el modo retrato hace un año cuando se lanzó y la mejora fue exponencial.

Imagen: Adam Clark Estes

¿Me lo compro?

Si vienes de un iPhone anterior y dudas si comprar el iPhone 8, esta lista puede ayudarte:

  • iPhone 6 y anteriores: salta sin miedo, vas a notar los cambios desde el primer minuto.
  • iPhone 6s: creo que sigue mereciendo la pena, aunque aquí la línea se difumina mucho y depende de cada persona. Si consigues venderlo de segunda a mano a buen precio (muy posible puesto que el teléfono tendrá como mucho dos años), puede que te resulte cómodo hacer el canje por poco dinero. Si no, no hay prisa, espera un año más que compensará seguro.
  • iPhone 7: A menos que te queme el dinero en el bolsillo, espera. Y, si quieres cambiar sí o sí, espera al X, aunque solo sea por diseño probablemente notes muchos más cambios.
  • Si vienes de Android: Si estás feliz en Android, considera quedarte ya que hay muchas y muy buenas alternativas: el Galaxy S8 puede encontrarse ya a buen precio en internet, el Galaxy Note 8 es uno de nuestro teléfonos favoritos de este año, un terminal impecable, y en alternativas como el One Plus 5 tienes móviles de prestaciones técnicas muy altas a un precio más asequible. Si, con todo, quieres saltar a iPhone y dudas entre el iPhone 8 y el iPhone X lee el párrafo siguiente.

Conclusión: iPhone 8 o iPhone X, iPhone X o iPhone 8

No he probado, todavía, el iPhone X y aunque la reseña de este último la publicaremos en los próximos días, hacer una comparativa definitiva entre ambos resultaría injusto.

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Dicho eso, y aunque es un matiz importante, sí que hay algunas conclusiones importantes que se pueden sacar desde ya. Por un lado, la que mencionaba al principio: lo que sabemos del iPhone X es muy prometedor, es nuevo, es bonito y espectacular, pero también es (mucho) más caro, va a llegar previsiblemente con serios problemas de stock (buena suerte para hacerte con uno en las primeras semanas) y las ventajas con respecto al iPhone 8 son notorias pero reducidas, principalmente en el diseño, la pantalla y FaceID.

Si la diferencia de dinero no es un problema, el diseño es en tu caso un motivo de peso y simplemente quieres “el último iPhone”, que es un motivo tan válido como cualquier otro, espérate al iPhone X.

Pero si lo que quieres es un buen teléfono, un buen iPhone, duradero, potente como pocos, con buena batería y con una de las mejores cámaras del mercado, considera ahorrarte un pico de dinero, de colas, quebraderos de cabeza y de tiempos de espera y quédate con el 8. El iPhone 8 es el refinamiento máximo de lo que Apple lleva haciendo ya 10 años, y lo siguen haciendo mejor que nadie.