Imagen: Pakhnyushchy / Shutterstock

Entre 1982 y 2009, nuestro planeta ganó 18 millones de kilómetros cuadrados de verde: el equivalente a toda la extensión de América del Sur. Irónicamente, el 70% de esa transformación ecológica se debe a las emisiones de dióxido de carbono que la sociedad tiene que reducir para frenar el cambio climático.

La revista Nature Climate Change publica este martes el estudio más completo hasta la fecha sobre el enverdecimiento del planeta Tierra. Los resultados provienen del análisis de los datos recogidos en los últimos 33 años por tres misiones satelitales. Estos satélites se encargaron de medir la luz verde que reflejan las células fotosintéticas de las plantas en la superficie del planeta.

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Durante ese periodo, la biomasa terrestre creció un 40%. El estudio explica el cambio por la acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera y atribuye un 70% de responsabilidad al dióxido de carbono y un 9% al nitrógeno atmosférico. El cambio climático (8%) y los cambios de uso del suelo (4%) son otros factores importantes que ayudaron en la transformación.

El CO2 es para las plantas como el oxígeno para los animales. Alrededor del 85% de la tierra libre de hielo está cubierta de vegetación. Cada año, la fotosíntesis absorbe aproximadamente una cuarta parte de las cerca de 10 millones de toneladas de carbono emitidas por los seres humanos con la quema de combustibles fósiles. Que haya más carbono disponible en el ambiente causa un efecto de fertilización por CO2 que permite a las plantas generar más hojas.

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Los investigadores calculan que entre el 25 y el 50% de las áreas con vegetación de la Tierra se volvieron más verdes, mientras que sólo el 4% se volvió más marrón, incluidas Mongolia, Argentina y áreas de Norteamérica cercanas a Alaska. Pero hay que tener en cuenta que, si bien los desiertos no están creciendo, las plantas necesitan disponer de bastante agua para conseguir capturar las concentraciones de dióxido de carbono del ambiente.

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Aunque el aumento de la vegetación pueda sonar como un efecto positivo del cambio climático (junto con los inviernos más suaves y las cosechas más duraderas), los efectos negativos del calentamiento global, como el aumento del nivel del mar y el clima severo, acabarán imponiéndose. [Nature vía El País]

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