Debo ser raro, porque probablemente fui el único que no se rasgó las vestiduras cuando supo que Nicholas Cage estuvo a punto de interpretar a Superman en el cine. De hecho, creo firmemente en la teoría de que Cage era una elección excelente para el papel. Hemos perdido una oportunidad de oro para hacer, por fin, una película decente basada en el héroe de DC.

Sí, también soy más entusiasta de Marvel que de DC. Nadie es perfecto, pero luego hablaremos de eso. Empecemos por el principio, por los que no saben de qué estoy hablando. Si ya has oído hablar del tremendo fiasco de Superman Lives, puedes pasar al segundo epígrafe.

Superman Lives, la película de Tim Burton

La película de 1987, Superman IV: The Quest for Peace había sido un fracaso de taquilla, así que el hombre de acero fue exiliado de la gran pantalla. Su retorno comenzó a fraguarse al calor de la legendaria saga de cómics La muerte de Superman. Warner decidió comprar los derechos y poner en marcha una nueva película.

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El encargado del guión fue Kevin Smith. Warner le impuso una serie de condiciones bastante absurdas, como que Superman luchara en algún momento con una araña gigante, Brainiac luchara contra osos polares en la fortaleza de la soledad, o que Superman no volara y usase un traje completamente negro.

En un principio, le ofrecieron la dirección a Robert Rodriguez, que por aquél entonces no podía porque estaba rodando The Faculty. Para hacer de Superman, Smith pensó en su amigo del alma Ben Affleck, pero tampoco podía.

Finalmente, le ofrecieron la dirección a Tim Burton, que aceptó por un contrato que dicen que rondó los cinco millones de dólares. En lugar de Affleck, le dieron el papel a Nicholas Cage por otros 20 millones de dólares.

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En 1997, Superman Lives entró en fase de preproducción, pero a Burton no le gustaba el guión de Kevin Smith, así que encargó otro a Dan Gilroy. Este nuevo guión tenía un problema: producirlo costaba 190 millones de dólares, así que Warner contrató a otro guionista para enmendar el guión que enmendaba el anterior el guión. Mientras tanto, en el departamento de arte se quejaban de que Warner quería básicamente hacer una película boba con la que vender juguetes. Para 1998 ya se habían gastado 30 millones de dólares y no habían filmado ni un minuto. Poco a poco los integrantes del proyecto fueron abandonando el barco que se hunde. El último en perder la fe fue precisamente Nicholas Cage, que abandonó en el año 2000.

Toda esta historia se cuenta en un nuevo documental titulado The death of Superman Lives: What Happened. El film se estrena en video bajo demanda y Blu-Ray, y cuenta los pormenores de este fracaso. En su página oficial podéis ver un adelanto del documental.

El papel ideal para Cage

No puedo ocultar que siento cierta simpatía por Nicholas Cage. Probablemente es una variante del mismo sentimiento que me lleva a ver películas como Sharknado y regocijarme. Puede que Cage no tenga precisamente las mejores dotes interpretativas, pero nos ha legado películas tan divertidas como Con-Air, The Rock, Snake Eyes, o Kick-Ass. ¡Diablos! hasta ganó un Oscar en Leaving Las Vegas y logró inquietarnos en 8mm. Pero claro, luego se filtran fotos de producción como la que os dejamos a continuación y hasta los fans menos ortodoxos sienten un escalofrío en la espalda.

No os dejéis engañar por la imagen. Cage es un fanático de los cómics que combina una proverbial cara de palo con buenas dotes para la acción y una vena histriónica bastante inquietante. Superman, por su parte, es uno de los héroes más naif y mortalmente aburridos de la historia de los cómics. No es su culpa, lo crearon en 1932, en una época en la que los personajes heroicos hoy nos parecen como un pan sin sal.

Superman ha protagonizado cambios bastante extraños y hasta radicales en los cómics. Sin embargo, en el cine se ha mantenido fiel al prototipo de superhéroe petardo por antonomasia. Ni siquiera los devaneos filosóficos de Man of Steel han logrado quitarle de encima esa pátina rancia que solo da el tiempo.

No dejo de pensar en que una película de Superman dirigida por Burton y protagonizada por Cage hubiera sido el revulsivo que necesita el personaje para evolucionar en la gran pantalla. El combo Burton-Cage hubiera sido como ver una película normal de Superman, pero bajo los efectos de las drogas. En el mejor de los casos hubiéramos tenido algo como el primer Batman de Burton. En el peor, Warner hubiera puesto tantas condiciones imbéciles que tendríamos algo parecido a Batman Forever. Ambas películas son disfrutables a su manera.

Hoy, el director de The death of Superman Lives: What Happened ha filtrado una nueva imagen de Cage enfundado en el traje azul y rojo (bajo estas líneas). La mirada de Nicholas, como queriendo ir al baño desde hace rato pero sin atreverse a pedirlo, y ese peinado que nos lleva tienen exactamente el puntito transgresor que el personaje lleva pidiendo a gritos desde hace décadas.

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Lamentablemente, no pudo ser. Pronto nos toca una nueva ración del mismo héroe descafeinado de siempre a manos otra vez de Zack Snyder. No es por quitarle mérito a Snyder, pero quizá lo que Superman necesita es precisamente más color, y menos seriedad, no bajarle la saturación a ver si los problemas estructurales del personaje pasan desapercibidos en un mar de grises.

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