La situación de la central nuclear de Fukushima no es nada buena. Pese a los intentos del gobierno japonés por contener la radioactividad que sale de sus reactores siniestrados, la realidad es que sigue filtrándose agua contaminada. La última solución que baraja el gobierno Japonés es rodear la central con un muro de hielo.

La medida no es en absoluto descabellada. De hecho Japón ya había considerado esa posibilidad antes, aunque se desechó por su elevado precio. El proyecto no consiste en construir un muro gigante vigilado por hombres de negro. La mayor parte de este muro sería subterránea, y crearía una barrera de 1,4 kilómetros de longitud que se adentraría cuarenta metros bajo tierra. Para generar esta barrera habría que clavar una hilera de tuberías a esa profundidad en las que después se bombearía líquido refrigerante.

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El líquido congelaría el terreno circundante creando una capa de hielo llamada Permafrost que existe de manera natural en regiones polares. Esa capa constituye un aislante muy eficaz contra las filtraciones de agua, y ya se ha probado con éxito en otras instalaciones, como el laboratorio de producción de Plutonio Oak Ridge, en Tenessee, Estados Unidos.

La compañía Kajima Corp, constructora de la central nuclear de Dai-Ichi está estudiando la viabilidad del proyecto. Entre sus contras están que se tardaría bastante en construir (si empiezan ahora no se terminaría hasta 2015), y que su coste se desconoce. Además, para mantenerlo frío haría falta construir una central eléctrica capaz de generar electricidad para 3.300 hogares. [Bloomberg]

Foto: meunierd / Shutterstock