Jugar a Scrabble es una noble y divertida tarea. Que su ejercicio es bueno para el cerebro es algo bueno para el cerebro es algo que se había intuido durante años pero ahora un estudio acaba de dar pistas sobre algo más: cambia la manera en la que lo utilizamos.

Peter Sargious es un médico canadiense que después de aficionarse a Scrabble comenzó a hacerse una serie de preguntas sobre los procesos neuronales que ocurrían en su cabeza cuando jugaban. Para empezar, jugando a Scrabble el comportamiento del cerebro es muy parecido al de un ordenador cuando accede a una base de datos gigantesca (un diccionario, en este caso). Técnicamente no hace falta conocer el significado de las palabras, ni siquiera su pronunciación, sólo saber que existen.

Advertisement

Un jugador de Scrabble profesional es, en esencia, un diccionario andante. Tanto así que a esos niveles se llega a los curiosos extremos en los que el mejor jugador del mundo de Scrabble en francés no sabe hablar francés, sólo sabe, eso, una cantidad apabullante de palabras en ese idioma.

El estudio de Sargious se realizó con dos grupos de 24 personas, 12 eran jugadores habituales y otras 12 no. Mientras jugaban una partida de Scrabble habitual sus cerebros eran escaneados con una resonancia magnética. Los resultados por un lado corroboraron lo obvio: los jugadores habituales eran mejores y más rápidos desempeñando la tarea. Pero por otro vieron que el comportamiento de su cerebro se había modificado ligeramente con respecto a los no habituales, las áreas dedicadas al lenguaje y a la comprensión se “asociaban” para pedir la ayuda a otras áreas correspondientes al procesamiento visual de datos y la memoria.

Advertisement

El resultado no sólo es importante porque viene a sumarse a la lista de pruebas que muestran la flexibilidad del cerebro (como ocurre también por ejemplo con la gente que medita habitualmente) sino porque mejorando la comprensión de dicho mecanismo, y teniendo en cuenta que la actividad específica en unas áreas puede mejorar las de otras, podría llegar a utilizarse en pacientes con enfermedades neurodegenerativas, por ejemplo. [vía Cortex]

Imagen: Casey Martin/Shutterstock

***

Psst! también puedes seguirnos en Twitter, Facebook o Google+ :)