Imagen: Nicescene / Shutterstock

A principios de la década de los 80 uno de los títulos más míticos de la historia de los videojuegos estuvo a punto de desaparecer. Se trataba de Donkey Kong y gracias a la determinación de un juez no sólo se salvó Nintendo, la resolución del caso marcó unos límites en cuanto a los derechos de copyright y los “beneficios” por obras derivadas.

Donkey Kong es hoy un icono pero durante varios meses el juego estuvo amenazado de muerte por una demanda de Universal a Nintendo. El videojuego fue originalmente lanzado en 1981 y se trataba de uno de los primeros títulos del género de plataformas, una obra centrado en las maniobras del personaje a través de una serie de fases mientras esquivaba y saltaba obstáculos.

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Un título donde Mario (Jumpman) debía rescatar a la chica en apuros (Pauline) de las garras de un mono gigante, Donkey Kong. Hoy es imposible hablar de la historia de los videojuegos sin este título. Tanto Mario como el mismo Donkey Kong se han convertido en dos de los personajes más populares y reconocibles de Nintendo, siendo Donkey Kong parte importantísima de esa etapa dorada que se vivió en los 80 y probablemente uno de los juegos más populares de todos los tiempos.

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Pero como decimos, en 1983 estuvo a punto de cambiar la historia.

Universal vs Nintendo: Round 1

Imagen: Promoción del 81 de Donkey Kong en USA. Wikimedia Commons

Un año antes, en 1982, el presidente de Universal y MCA, Sid Sheinberg, estaba tratando de encontrar una manera de introducir en el incipiente negocio de los videojuegos a la compañía, un sector en pleno auge. En abril de ese mismo año Sheinberg escucha hablar por primera vez del éxito sin precedentes del juego de Nintendo Donkey Kong, se lo hace saber a un abogado de la compañía y le dice que investigue sobre el tema. El abogado concluye en su análisis que la trama de la obra se basa inconfundiblemente en King Kong y que por lo tanto se trataba de una infraccón del copyright de Universal tanto por los personajes como por el escenario.

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Sheinberg también escucha que Nintendo tenía un acuerdo de licencias con Coleco, una empresa de juguetes que se hizo famosa por sus productos como las consolas ColecoVision o ColecoTelstar: Nintendo tenía un acuerdo con Coleco para que estos también pudieran lanzar Donkey Kong, así que Sheinberg ve el momento perfecto para entrar en el sector, se reúne con Arnold Greenberg, presidente de Coleco, y le propone invertir en la compañía y ser socios.

Ante la negativa de Greenberg la respuesta de Universal fue advertir a Coleco que serían demandados por violación de derechos de autor si finalmente lanzaban Donkey Kong para la consola ColecoVision. Al día siguiente Universal envía un mensaje a Teleco y a Nintendo y les da 48 horas para cesar la comercialización de Donkey Kong, incluyendo no sólo el videojuego, si no cualquier tipo de merchandising que hiciera referencia al título, así como todas las ganancias derivadas desde el lanzamiento.

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El 5 de mayo Greenberg acaba aceptando un trato con Universal ante las amenazas acordando pagar un 3% de los beneficios a Universal sobre el precio de venta neto del título en el mercado. Una semana después, se firma un acuerdo donde Universal declara que no demandará a Coleco, siempre y cuando Coleco mantenga el acuerdo de los pagos. ¿Y Nintendo?

Nintendo decide no ceder a las presiones

Imagen: King Kong (1933). Wikimedia Commons

El abogado de Nintendo Howard Lincoln en un principio se había inclinado por ceder a las presiones, sin embargo finalmente se decide a luchar. Lincoln convence al jefe de la división de Nintendo en Estados Unidos, Minoru Arakawa, de que es la postura correcta y una señal de que Nintendo no es una compañía cualquiera. Una decisión de gran calibre si tenemos en cuenta que en esas fechas Nintendo no era tan grande como es hoy en Estados Unidos, estaba empezando a codearse con los gigantes.

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Arakawa y Lincoln se reúnen con el abogado de Universal. Este reitera su postura de que Donkey Kong ha violado el copyright de King Kong, pero Lincoln responde que Nintendo había descubierto muchos usos sin licencia del nombre y los personajes de King Kong y que la marca registrada de Universal sobre la misma era de menos de 10 años. Al final de la reunión el abogado de Universal acuerda enviarle a Nintendo una cadena de títulos respecto a la propiedad de Universal con el nombre de King Kong. Esta prueba nunca llegó. Nintendo no cedió y Universal respondió con una demanda.

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El abogado de Nintendo investigó y meses después contaría lo siguiente:

El Sr. Arakawa y yo decidimos que iríamos hasta el final y simplemente le comunicamos a Sheinberg a la cara que pagaríamos si pensábamos que éramos responsables, pero habíamos investigado y no estábamos dispuestos a pagar nada porque no habíamos hecho nada malo. Sólo queríamos mirarlo de frente y decirle eso. Parecía lo más honorable de hacer. Al final resultó que, tal vez el abogado de Universal le había llevado a creer a Sheinberg que habíamos llegado hasta ahí para llegar a algún tipo de acuerdo económico con él. Y fue muy divertido porque no era lo que él esperaba y su reacción fue de sorpresa.

Comienza el juicio Donkey Kong vs King Kong

Imagen: Kong vs Donkey Kong. wedontneedroadssite

La demanda de Universal llega oficialmente el 29 de junio de 1982. Además, la compañía anuncia también que había acordado conceder licencias sobre los derechos de King Kong a Coleco. Meses después, el 3 de enero de 1983, Universal envía una nueva misiva a Nintendo para que desistan de licenciar el juego ofreciéndoles tres opciones: dejar de usar los personajes de Donkey Kong, obtener una licencia de Universal o esperar al juicio.

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Lincoln contrata a John Kirby para representar a Nintendo en los tribunales. Kirby había ganado otros grandes casos de la época donde figuraban grandes nombres como PepsiCo o Warner. Una vez contratado, Kirby investiga el desarrollo del juego, le toma declaraciones al diseñador del mismo Shigeru Miyamoto y al propio presidente de Nintendo, Hiroshi Yamauchi, en Japón. Según explicó Miyamoto a Kirby, él pensó desde un primer momento en llamar al personaje King Kong, ya que se trata de un término genérico en Japón para cualquier mono grande.

El juicio comenzaría en Nueva York con el juez Robert Sweet. Un juicio que duraría siete días durante los cuales Universal argumentó que el nombre de Donkey Kong podría ser confundido con King Kong y que la trama del juego era una clara infracción de los derechos de autor.

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En cambio Kirby fue capaz de mostrar diferencias clave entre ambos títulos. Además y lo más importante, alegó que Universal no tenía los derechos de los personajes de King Kong y que de hecho desde 1975 en una demanda anterior con RKO Pictures había quedado demostrado que la trama de King Kong era de dominio público. Así que el juez Sweet falló en contra de Universal castigando a la empresa. Según el juez:

A lo largo de este litigio, Universal sabía, como resultado de anteriores litigios con RKO, que no tenía ningún derecho a cualquier imagen visual desde King Kong la película clásica o su remake. No obstante, Universal, cuando parecía beneficioso para sus intereses, hizo afirmaciones radicales sobre derechos, intentando extraer los acuerdos de licencia de las compañías, muchas incapaces o simplemente que no están dispuestos a enfrentarse a Universal.

Por tanto se dictaminó que Universal no era dueña en ningún sentido de King Kong, y que incluso si fuera propiedad de Universal, la posibilidad de que alguien pudiera confundir a Donkey Kong con King Kong era poco probable. El juez dijo que en su opinión Donkey Kong es “un personaje cómico bajo unas características infantiles y en todo caso sin connotaciones sexuales”. En cambio el personaje de King Kong era “un animal feroz en busca de seducir a una mujer guapa. A lo sumo Donkey Kong es una parodia de King Kong”.

Imagen: Barone Firenze / Shutterstock

A Nintendo entonces se le dio la opción de aceptar los daños legales, razón por la que recibió 56 mil dólares de Universal por daños recibidos y como pago de honorarios en la defensa.

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Universal apeló el veredicto el 23 de mayo de 1984. Los argumentos de Universal fueron presentar unos resultados de encuestas telefónicas a 150 administradores y propietarios de salas de juego que poseían el arcade de Donkey Kong. Se les preguntaba por las similitudes que veían entre el juego y la película. También proporcionaron seis ejemplos de medios impresos donde hablaban de casos de confusión entre ambas obras.

Finalmente el 4 de octubre de 1984 el tribunal confirmaba la sentencia anterior declarando lo siguiente:

Las dos obras no tienen nada en común más allá de un gorila, una mujer y un héroe masculino. Además, los nombres Kong y King Kong son nombres ampliamente utilizados por el público en general y se asocian con los simios y similares.

El 20 de mayo de 1985 y ya con Nintendo como única “ganadora” de este juicio, la compañía presenta una contrademanda por daños y perjuicios. El juez Sweet acaba dictaminando que Universal deberá pagar a Nintendo 1,8 millones de dólares por gastos legales y pérdidas de ingresos. Además también falló lo siguiente:

En primer lugar, Universal sabía que no tenía los derechos de marca de King Kong, sin embargo, procedió a afirmar en términos generales tales derechos de todos modos. Esto equivale a un irresponsable desconocimiento de los derechos de Nintendo.

En segundo lugar, Universal no se detuvo después de intentar ejercer sus derechos sobre Nintendo. Se embarcó en una campaña deliberada y sistemática para obligar a todos los licenciatarios de terceros de Nintendo a que dejaran de comercializar los productos de Donkey Kong o al pago de regalías a Universal.

Y así acabó un juicio donde Nintendo salió ganadora y el juez Sweet delimitó el posible uso en el futuro de casos similares. En este caso desde el abuso de un gigante por seguir enriqueciéndose de unos derechos que ni si quiera le pertenecían. El intento de una gran compañía por hacer uso de los costosos tribunales para obtener más beneficios.

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Gracias a esta sentencia Donkey Kong pudo continuar siendo el juego que es hoy, toda una leyenda del ocio electrónico. Mientras, el abogado que salvó a Nintendo en el juicio y al gorila de las plataformas, el señor John Kirby, recibió de Nintendo en señal de agradecimiento un velero valorado en 30 mil dólares (de los 80). Un precioso velero bautizado como Donkey Kong y al que Nintendo había registrado con los “derechos a nivel mundial para usar el nombre exclusivo en veleros”.


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