Si eres fanático de las películas de acción, tienes que ver Kingsman: The Secret Service. Se trata de un film psicológicamente violento hasta el punto en el que la violencia casi se sale de la pantalla y muestra hasta donde puede llegar una película si tiene los redaños suficientes.

Advertencia: algunos spoilers en el texto.

Kingsman está basada en un cómic de Mark Millar, quien también escribió las historietas que inspiraron los filmes Kick-Ass y Wanted. (Además de algunas partes del Universo Cinematográfico de Marvel). Ha sido dirigida por Matthew Vaughn, que también dirigió Kick-Ass y participó en el guión junto a Jane Goldman.

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Si has visto Wanted o Kick-Ass, ya sabes qué esperar de Kingsman. Esta y otras películas han ayudado a definir un subgénero basado en cómics que usa una violencia extrema tan estilizada y descabellada que se vuelve casi caricaturesca. Circulan al borde mismo de la sátira, pero nunca llegan a ser comedias al completo. Además sus personajes logran siempre conectar con la audiencia más joven gracias a una buena dosis de desenfado y diversión un poco truculenta.

De los tres filmes, Kingsman es probablemente el más divertido porque es la más exagerado y sin sentido. Vaughn mantiene el tono saltando entre lo gracioso y lo grotesto, mientras hace uso de comentarios sociales que se vuelven parte de la catarsis. La escena más chocante de la película, por poner un ejemplo utiliza una alegre tonadilla con toques disco para dar ritmo a una auténtica masacre.

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Aunque fue adaptada por el duo de Kick-Ass, la historia tiene mucho más en común con Wanted. De hecho, es básicamente Wanted, pero con espías en lugar de asesinos.El personaje principal también parece más espabilado desde el inicio.

La trama, muy resumida, es la siguiente: Eggsy es un joven británico sin rumbo en su vida que es reclutado por una organización de súper espías, a la que su padre (ya fallecido) había pertenecido. Después de pasar un programa de entrenamiento que parece imposible descubre un plan diabólico para destruir medio mundo.

La violencia es mágica

Esta pequeña sinopsis de Kingsman no refleja lo bueno del film: su creatividad a la hora de crear un caos tan enorme como absurdo. Hay algunas secuencias en esta película que los expertos pasarán analizando durante años, incluyendo la escena de la masacre, que es tan mala que es maravillosa al mismo tiempo. A manos de Vaughn, la acción en Kingsman es una mezcla de gun fu (artes marciales y armas de fuego), gimnasia, dibujos animados y David Cronenberg.

Cuando un tipo se abre camino por una sala abarrotyada de matones solo para ser cortado en dos (longitudinalmente) nada más empezar la película, sabes que esta va a ser una de ESAS películas que dejan poso.

Una de las razones por las que nos gusta ver películas de acción es porque es liberador ver a los personajes principales golpear a un montón de personas que lo merecen. Es una catarsis. Además, está el factor Batman, en el que un ser humano común y sin poderes se mueve con tanta elegancia y exhibe tanta fuerza que nos hace sentir poderosos de alguna manera. De hecho no es inusual salir del cine y sentir ese cosquilleo que nos hace sentir que nosotros mismos podríamos acabar con los malos con una sola mano.

Incluso tienen un paraguas antibalas.

Pero también se trata de una película de acción que utiliza este medio para contar una historia. El tipo de violencia caricaturesca de las películas de cómics como Wanted, Kick-Ass e incluso Kingsman, es como un tipo de realidad aumentada, casi como un realismo mágico. La mayoría de las películas de acción se desarrollan en un mundo alternativo, donde la violencia y la habilidad de salir ileso de peleas parece cosa de magia.

Soy un entusiasta de las escenas de acción, el tipo de escenas que rescatan, por ejemplo, a Man of Steel del aburrimiento. Hay tantas películas con escenas de acción tan aburridas que cuando un film realmente utiliza las escenas para contar algo y se divierte con ello, ese film destaca. Kingsman tiene la facultad de pasar de escena de lucha a carnicería absurdamente divertida sin ningún esfuerzo. Toda la película va a más en ese sentido.

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Entonces, ¿De qué va realmente Kingsman? Al igual que Wanted, va de un chico venido a menos que logra subir a lo más alto, pero también tiene una notable carga social en este sentido.

La temática social

La gran diferencia entre Wanted y Kingsman es el hecho de que Angelina Jolie es reemplazada por Colin Firth, y en lugar de que una chica libere a James McAvoy de todas esas mujeres malvadas, vemos a Eggsy (Taron Egerton) acompañado de una figura paterna que reemplaza a su abusivo padre.

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El personaje de Colin Firth, Harry Hart, es el arquetipo de James Bond. Es un espía estirado y de maneras exquisitas que tiene que enseñar a Eggsy, un chico de barrio, a ser como él. El padre de Eggsy rescató a Harry en algún punto y ahora se siente en deuda.

La organización de espías es el colmo de la elegancia, desde los trajes clásicos hasta las referencias al "Rey Arturo y su mesa redonda" en los nombres de los agentes. Los miembros de la organización pueden ser hasta pretenciosos, incluso le dicen a Eggsy en múltiples ocasiones que no tiene la experiencia adecuada para ser parte de ella porque no ha asistido a OxBridge. Si Eggsy quiere alcanzar su verdadero potencial, debe superar sus orígenes.

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Las críticas a las desigualdades de clase se hilan a lo largo de toda la película. Incluso el personaje de Colin Firth ofrece un argumento muy racional en el que afirma que ser un caballero no tiene nada que ver con el estatus social, y tiene todo que ver con el comportamiento y orgullo.

El villano, por otro lado, es Valentine (Samuel L. Jackson), un genio de la tecnología que parece también estar aprendiendo a usar trajes y verse elegante. Pero Valentine parece haber aprendido las lecciones erróneas, y se ha convertido en una influencia corruptora, en lugar de correctiva.

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Al final de la película, la temática social da un giro y sugiere que las personas que despreciaron a Eggsy son en realidad muy corruptas y malvadas para estar a la cabeza de la organización. Resulta muy satisfactorio ver como Eggsy logra ascender y romper el orden establecido sin perder esa sonrisa que lo define durante todo el film.

Hasta cierto punto, Kingsman cuenta la historia fantástica de que se puede vivir en el patriarcado sin el sistema de clases. Aún existen los caballeros, y esa fantasía de ser "el último hombre" sigue en pie, mientras que nadie tiene que ser juzgado por sus orígenes.

Lo que rescata a Kingsman de ser una simple fantasía de sueños realizados es la profunda locura de su violencia, la manera en la que mantiene atenta a la audiencia con sus múltiples masacres, especialmente al final de la película. No cabe duda de que todos los personajes que mueren se lo merecen y eso nos deja una maravillosa sensación de catarsis. Sin embargo, el film te coloca en una posición en la que celebras la muerte y, cuando sales de la sala de cine, acabas reflexionando sobre lo mucho en común que tienen el héroe y el villano en realidad.

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Sea como sea, Kingsman es una película de acción tan memorable como no he visto en años. Es una auténtica joya entre tanta basura.

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