Hacking Team aseguraba que nunca había con países y gobiernos que vulnerasen los derechos humanos. Cuando el robo masivo de sus datos ha demostrado que mentía, la compañía ha comenzado a ofrecer las excusas más particulares para explicar por qué vendían software espía y de infiltración a, por ejemplo, Sudán.

En unas declaraciones al respecto ofrecidas a nuestros compañeros de Gizmodo, el portavoz de Hacking Team en Estados Unidos ha explicado lo siguiente:

Este asunto puede parecer simple, pero en realidad es muy complicado por diferentes razones. Por un lado, algunos han etiquetado de represivos a gobiernos que han sido aliados de los países occidentales durante mucho tiempo. Por otro, los gobiernos cambian y con esos cambios se vuelven más o menos susceptibles a la crítica.

De este comentario se desprende que, donde Naciones Unidas ve a gobiernos que no respetan los derechos humanos, Hacking Team ve democracias incomprendidas. Aunque nunca divulgó información concreta de clientes ni de países, Hacking Team siempre proclamó que no colaboraba con los países en la lista negra de Naciones Unidas ni con aquellos gobiernos que vulnerasen los Derechos Humanos.

La imagen de arriba muestra como la compañía consiguió convencer a un comité de dicha organización tras las investigaciones de este en torno a la posible prestación de servicios a Sudán. La siguiente, obtenida por Forbes a partir de los datos filtrados, muestra como en realidad la compañía recibió pagos (este en concreto es el segundo) por valor de casi medio millón de dólares. El valor total del contrato era de $1 millón de dólares.

Huelga decir que la venta de armas, aunque sean armas electrónicas, a los países como Sudán que están en esta lista negra es completamente ilegal en la mayor parte de países. La pobre excusa de Hacking Team continua diciendo:

Por último, hasta los gobiernos que son ampliamente criticados por algunos activistas pueden tener una necesidad legítima de nuestra tecnología. Por ejemplo, ese país que es el blanco de la ira e los activistas también puede ser un territorio donde se generen actividades terroristas. La tecnología que provee Hacking Team es particularmente útil en la detección y persecuón de terroristas.

El portavoz de la compañía probablemente se refiere a la renovación del contrato de venta de software espía a la agencia de inteligencia INSA (Information Network Security Agency) de Etiopía. Ese contrato tuvo lugar después de que se hiciera público que la INSA estaba usando el software de espionaje para vigilar y hostigar a periodistas contrarios al gobierno. No se puede esperar mucha ética de una empresa que se dedica a vulnerar la seguridad por encargo y a vender armas, aunque sean electrónicas, pero justificar su actividad ya roza lo surrealista.

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