Por mucho que la realidad virtual haya avanzado, aún está a años luz de lo que la realidad, propiamente dicha, nos puede ofrecer. Dos desprevenidos jóvenes lo han descubierto después de participar en un simulador de realidad virtual que prometía las sensaciones de conducir a toda velocidad. Solo que no era un simulador.

Esta elaborada broma es obra de Seat, que ha invitado a varios fans en Ginebra a participar en lo que ellos creían que era un simulador de realidad virtual extremo. En realidad estaban viajando a bordo del nuevo Seat León Cupra, pilotado por especialistas en un circuito cerrado.

Para que la broma fuera perfecta, el coche tenía las ventanillas tapadas. La única conexión con el exterior eran unos monitores conectados a un grupo de cámaras sobre el capó del coche. Las reacciones de los protagonistas de esta simpática campaña son impagables. [Mate Petrany]