Si el año pasado asomaron la cabeza, el 2013 puede ser el año de gloria de los fabricantes chinos de smartphones.

Huawei y ZTE van a por todas. Y esta última, ZTE, muy, muy en serio. En 2012 ascendió al 4º puesto mundial de fabricantes de smartphones, solo por detrás de Samsung, Apple y RIM. Y sí, por delante de HTC, Nokia y compañía. Ahora, quieren comerse el mercado y han estrenado nuevo smartphone en el CES de Las Vegas, el Grand S.

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Sobre el papel, este cacharro es un súper-móvil: Android 4.1; pantalla de 5 pulgadas con resolución 1920x1080 (440 ppi), igual que el Huawei Ascend D2 o los nuevos móviles Xperia de Sony; procesador Qualcomm Snapdragon de cuatro núcleos a 1,7 GHz; 2GB de RAM, 16GB de almacenamiento, LTE; cámara de 13 megapíxeles y muy fino, 7,9 mm.

Wow, pero no tanto.

Nuestros compañeros de Gizmodo en EE.UU. lo han podido probar a fondo y el resultado es menos sorprendente. Lo bueno, el diseño convence más o menos, que ya es mucho para un fabricante chino como ZTE cuya debilidad es precisamente esa, la calidad y el diseño. Es ligero y tiene empaque.

Las cosas se ponen feas con el software. Tiene un interfaz personalizado de Android que se carga la fluided de Android Jelly Bean (4.1). Los menús son como del año 2000. Todo parece acartonado, no apetece tocarlo. Y va lento y a trompicones, a pesar del cohete de procesador. La cámara tarda en abrirse, en disparar... en general, la lentitud del teléfono es preocupante.

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Dicho esto, si ZTE consigue mejorarlo, tiene el pastel enterito a su disposición. Con RIM, Nokia y HTC intentado encontrar el camino, el tercer puesto está a tiro. 

El Grand S saldrá a la venta en China este trimestre y en EE.UU en el 2º, cuando probablemente llegue también a Europa. Sin detalles de precio. [Gizmodo]