Una de las ubicaciones más emblemáticas de Canción de Hielo y Fuego, la saga de novelas en la que se basa la serie Juego de Tronos, es el “Muro de Hielo” que divide al continente en dos partes. Este tiene más de 200 metros de alto y, por supuesto, sería imposible construir uno en la vida real. Así lo dice la ciencia.

Exactamente, según el mundo creado por George R.R. Martin, el muro al norte de Winterfell que divide Westeros de la “tierra de los salvajes u hombres libres” tiene 213 metros de alto y 482 kilómetros de largo, picando en dos partes el continente. En una charla con Wired se le preguntó al respecto de este muro a Mary Albert, científica del programa de perforación en hielo para la Universidad de Dartmouth en los Estados Unidos, a lo que respondió:

“Incluso a temperaturas muy bajas las masas de hielo se deforman bajo su propio peso con el paso del tiempo”.

Esto quiere decir que es imposible que tal cantidad de hielo se sostenga una sobre la otra sin deformarse y, eventualmente, colapsar. La investigadora asegura que incluso si alguien encuentra la forma de apilar tal cantidad de hielo este se deformaría rápidamente, lo que contradice la historia de Martin que asegura que el Muro ha estado en pie por unos 8000 años.

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Pero por supuesto, Martin tiene una explicación que justifica este hecho en su universo de fantasía: cuando Brandon el Constructor, fundador de la Casa Stark, creó este muro “junto a gigantes y quizá también junto a los Niños del Bosque”, usaron encantamientos especiales para proteger al Muro y mantenerlo de pie.

Así que esto escapa de la ciencia, y solo en un universo de fantasía como el de Juego de Tronos podría existir una estructura tan grande compuesta solamente de hielo. [Wired vía Mental Floss]


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