La compañía de seguridad RSA niega haber cerrado contratos secretos con la NSA. Los documentos filtrados por Edward Snowden revelaron hace unos días que la NSA pagó 10 millones de dólares a la firma de seguridad RSA para que esta debilitara uno de sus programas y permitir así a la NSA espiar con más facilidad. En un comunicado, RSA niega haber cerrado contratos secretos con la agencia. Admite que trabajaron juntos, pero apunta a que esa colaboración nunca fue secreta.

"Afirmamos categóricamente que nunca entramos en ningún contrato o nos embarcamos en ningún proyecto con la intención de debilitar los productos de RSA, o introducir "backdoors" en nuestros productos para ser utilizados por nadie", asegura la compañía. Como en ocasiones anteriores, estamos ante la palabra de los documentos de Snowden, contra la palabra de las compañías implicadas. Solo una investigación a fondo (que probablemente nunca vaya a ocurrir) podría aclarar quién tiene razón.