El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha fallado a favor de un trabajador que fue despedido hace 10 años por usar el correo electrónico de su empresa para comunicarse con su familia. En Rumanía, los jueces habían dado la razón al empleador, pero el asunto escaló hasta Estrasburgo y ahora no cabe recurso.

Por una mayoría de 11 contra 6 magistrados, la Corte Europea decidió que la justicia rumana había fracasado en su deber de proteger el derecho a la correspondencia secreta del ciudadano Bogdan Barbulescu, en tanto que el empleador no había dado aviso previo de que vigilaba sus comunicaciones.

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Según la Gran Sala del Tribunal de Estrasburgo, las empresas deben informar a sus trabajadores por adelantado de que sus cuentas de correo profesionales están siendo monitorizadas. De lo contrario, infringirían un derecho a la privacidad protegido por el artículo 8 del Convenio Europeo de Derechos Humanos.

Barbulescu, de 36 años, trabajó entre 2004 y 2007 en una empresa privada como ingeniero de ventas. Una de sus tareas era comunicarse con los clientes a través del servicio de correo electrónico de Yahoo. El 13 de julio de 2007, Barbulescu fue despedido por utilizar Yahoo Messenger con fines personales (en los registros que fueron espiados por sus jefes aparecen mensajes con su hermano y su novia que tratan sobre asuntos tan privados como su salud o su vida sexual).

Ahora Rumanía deberá abonar a Bogdan Barbulescu un total de 1.365 euros por los gastos y honorarios. Para el Tribunal Europeo, fallar que el artículo 8 ha sido violado “ya es una reparación suficiente de todo el daño moral”. El fallo no significa que un jefe no pueda revisar el email de sus trabajadores o despedirlos por usar recursos de la empresa con fines personales, pero sí que las empresas no deben espiar las comunicaciones de sus empleados sin avisar.

[Reuters, Expansión]