Bertolucci, Brando y Schneider discuten durante el rodaje de El Ultimo Tango en París. Foto: AP

Hay ocasiones en las que los directores de cine juegan con los actores para hacer que sus interpretaciones sean más realistas, pero una cosa es no avisar a Alan Rickman cuándo van a dejarle caer, y otra muy distinta no informar a una actriz de que la escena que va a rodar es una violación.

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Sucedía en El Último Tango en París (Last Tango in Paris), una de las películas más míticas del director italiano Bernardo Bertolucci. La escena en cuestión muestra a Paul (interpretado por Marlon Brando, que en aquella época tenía 48 años) violando a Jeanne, a la que daba vida la actriz francesa Maria Schneider. La escena ya resulta profundamente perturbadora antes de saber que la joven no estaba en absoluto preparada para interpretarla sencillamente porque la informaron de los detalles sobre la marcha. Bertolucci, con la complicidad de Brando, lo quiso así para dar más realismo a la reacción de la joven.

La historia no es en absoluto nueva, pero revive de cuando en cuando. Hace unos días lo ha hecho con mucha fuerza después de que el blog español El mundo de Alycia publicara la escena ligeramente editada en YouTube con motivo del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer (25 de noviembre). El crítico de Yahoo Movies Tom Butler se hizo eco del tema y desató una auténtica tormenta en Hollywood. Numerosos actores como Anna Kendrick y Chris Evans han condenado la película y a su director.

¿Qué sucedió exactamente aquel día en el rodaje de El Último Tango en París? La más indicada para contarlo sería la propia María Schneider, pero falleció en 2011 a los 58 años. En una entrevista concedida en 2006, la actriz reconoció que la escena de la violación no estaba en el guión y que, cuando la explicaron lo que había que rodar se puso furiosa. “Nadie puede forzarte a hacer algo que no está en el guión, pero en aquel entonces yo no lo sabía. Era demasiado joven”, confiesa la actriz.

En 2013, Bertolucci rompió su silencio durante una retrospectiva sobre la película en Cinémathèque Française para explicar que la escena sí estaba en el guión y que la única improvisación era usar mantequilla como lubricante, que fue una ocurrencia de Brando. El director italiano explicó:

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Me siento culpable porque quería su reacción como mujer, no como actriz. Quería que reaccionara y se sintió humillada, y creo que nos odió a Marlon y a mí por no avisarla del detalle de que la mantequilla se iba a usar como lubricante.

Las declaraciones no hicieron sino liar aún más la maraña de mitos y leyendas sobre la escena. En realidad nunca hubo contacto sexual entre los actores, pero la humillación a la actriz y su reacción son muy reales. En una entrevista concedida en 2007, María Schneider recordaba sus sentimientos al rodar la escena:

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Solo me avisaron justo antes de rodar y yo estaba furiosa. En aquel momento debería haber llamado a mi agente o a mi abogado porque no pueden obligarte a hacer algo que no está en el guión. En aquel momento yo no sabía eso. Marlon me dijo: “María, no te preocupes. Solo es una película” pero durante la escena, incluso sabiendo que lo que hacía Marlon no era real, mis lágrimas sí que lo eran. Para ser sincera, me sentí humillada. Me sentí un poco violada, tanto por Marlon como por Bertolucci. Tras la escena, Marlon ni siquiera se disculpó o trató de consolarme. Afortunadamente solo hubo una toma.

El cine abunda en anécdotas como esta. Los actores que asisten horrorizados al nacimiento de la criatura en la famosa escena de Alien no sabían lo que iba a pasar. Alan Rickman puso esa cara de susto tan convincente en Die Hard (La jungla de cristal) porque no le soltaron cuando dijeron que iban a hacerlo, sino antes. En The Hateful Eight, se dice que Tarantino destrozó a propósito una valiosa guitarra de 145 años solo para que la reacción de Jennifer Jason Leigh fuera más real.

Todos esos ejemplos son meras anécdotas comparados al caso de Last Tango in Paris. La decisión de Bertolucci de obviar completamente la dignidad de una persona con tal de rodar una escena más realista es el ejemplo perfecto de lo que no se debe hacer, ni en el cine, ni fuera de él. [Más información: The Wrap, Wikipedia]

Actualización: El director del film, Bernardo Bertolucci ha emitido un comunicado oficial en el que intenta zanjar la cuestión de la escena en El último tango en París. El director explica:

Me gustaría aclarar de una vez por todas el ridículo malentendido que sigue generando noticias sobre El último tango en París. Hace varios años en Cinemathèque Francaise me preguntaron por los detalles de la famosa escena de la mantequilla. Especifiqué, pero quizá no quedó del todo claro, que decidí que Marlon Brando no informara a María de que iba a usar mantequilla. Queríamos obtener una reacción a ese uso impropio del alimento. Esa es la raíz del malentendido.

Existen personas que pensaron (y piensan) que María no había sido informada del uso de la violencia sobre ella. Eso es falso. María lo sabía todo porque había leído el guión donde estaba descrita la escena. La única novedad fuera de guión era la mantequilla.

Fui, en cierto modo, horrible con María por no explicarle todo lo que iba a pasar. Con el paso de los años he comprendido que eso la ofendió, no la violancia que estaba descrita en el guión.