KIC 11145123 comparado con nuestro Sol. Foto: Mark A Garlick / Instituto Max Planck

Cuando imaginamos una estrella solemos pintar en nuestra cabeza una esfera de luz, pero lo cierto es que ninguna estrella es perfectamente esférica. Ninguna salvo KIC 11145123. Esta estrella a 5.000 años luz de la Tierra es la esfera más perfecta del universo conocido.

¿Cómo es posible que las estrellas no sean perfectamente esféricas? Más aún, ¿cómo han descubierto los astrónomos que KIC 11145123 sí lo es? La respuesta a la primera pregunta está en la propia rotación. Las estrellas, como los planetas, giran sobre si mismas a gran velocidad, y cualquier objeto que gire está sometido a fuerza centrífuga. En el plano astronómico, lo que ocurre es que esa fuerza achata levemente las estrellas y planetas por los polos, igual que ocurre con la Tierra.

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Cuando un equipo de astrónomos del Instituto Max Planck y la Universidad de Göttingen, en Alemania, descubrieron KIC 11145123, analizaron la estrella mediante una técnica bastante novedosa llamada asterosismología. Lo habitual, desde hace décadas, es estudiar las estrellas mediante interferometría, una técnica que analiza las diferencias entre las ondas de luz que nos llegan de diferentes estrellas. Sin embargo, la interferometría no es perfecta para obtener datos más en profundidad. Ahí es donde entra esta segunda técnica que analiza la estructura interna de las estrellas registrando la frecuencia de sus pulsos.

Al analizar la estrella, lo que los astrónomos descubrieron es que las capas interiores de la estrella giran a mucha más velocidad que las exteriores. La razón de este comportamiento no está clara, pero podría tener que ver con unos campos magnéticos más débiles en el exterior. Sea como sea, el descubrimiento abre una nueva vía de estudiar las estrellas que nos ofrezca más respuestas (o quizá más preguntas. A menudo suele ser esto último) sobre cómo funcionan. [Science Advances vía Motherboard]