Foto: Bernadette Simpson / Flickr, bajo licencia Creative Commons

La estadística es esa ciencia que dice que si yo tengo dos vacas y tú no tienes ninguna, los dos tenemos una vaca. Dicho esto, la estadística apoya la idea de que comer chile picante ayuda a vivir más años. Para ser más exactos, el último estudio habla de una reducción en la mortalidad del 13%.

Si empezamos con esa pincelada de humor para con la estadística es porque ningún estudio ha encontrado hasta ahora una prueba científica de que comer picante desencadene en el organismo un proceso que retrase el envejecimiento o mejore la longevidad. Todo lo que ha hecho (que no es poco) es encontrar una correlación estadística significativa entre las personas que comen mucho picante (especialmente chile de cualquier tipo) y la reducción en la tasa de mortalidad por infartos o accidentes cerebrovasculares.

Los propios autores del estudio explican que el mecanismo que relaciona el picante y la mejora en la tasa de mortalidad por este tipo de dolencias aún no se ha descubierto. Sin embargo, la ciencia también consiste en acumular evidencias, y esta en concreto tiene bastante peso. Las conclusiones del estudio, recién presentadas por la Universidad de Vermont, llegan tras analizar los datos de salud y hábitos de alimentación de 16.000 personas a lo largo de los últimos 23 años. Un estudio chino de 2015 llegó a la misma conclusión tras analizar el consumo de comida picante en nada menos que 487.000 personas.

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El estudio constata que las personas que comen chile y otras comidas muy picantes de manera habitual presentan un menor índice de colesterol y menos problemas de tensión arterial alta. Entre los factores que probablemente incidan en estos datos está el hecho de que las personas que comen chile generalmente también disfrutan de una dieta más rica en vegetales. Curiosamente, también beben alcohol y fuman con más frecuencia.

El principal sospechoso de alargar la vida de las personas que comen picante es precisamente el compuesto responsable de la sensación de picor: la capsaicina. Se cree que la capsaicina ayuda a regular la presión sanguínea, mejora la flora intestinal y contribuye en procesos moleculares y celulares que contribuyen a prevenir la obesidad.

Mientras llega un estudio médico que encuentre el mecanismo por el que el chile nos ayuda a mantenernos sanos, la estadística es categórica: come picante y puede que tengas menos riesgo de infarto, y si pica demasiado recuerda que es mejor beber leche que agua. [PLoS ONE vía Motherboard]