California kingsnake. Wikimedia Commons

Seguramente has visto alguna vez un vídeo de una serpiente atacando a su presa. En el caso de las serpientes más pequeñas es aún más sorprendente. Si hacemos caso a su tamaño la lógica dice que no puede con una criatura más grande, pero la serpiente es capaz de tragarse la presa de un bocado. ¿Cómo?

En realidad nos referimos a la serpiente conocida como Kingsnakes, del género Lampropeltis. Se trata de un tipo de serpiente que puede matar a otras serpientes o criaturas similares hasta un 20% más grandes que ellas. Hasta ahora no se sabía cómo, pero aquí está la ciencia para eliminar otro de los grandes misterios de la naturaleza.

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Pensemos en intentar encajar una manguera de jardín grande en una más pequeña. Este reto aparentemente imposible es lo mismo que le ocurre a la Kingsnakes al engullir un animal en forma de tubo mucho más grande. Sabíamos que lo logran gracias a sus mandíbulas flexibles, aplastando presas dentro de las curvas en S, como al estrujar unos espaguetis a través de una máquina de hacer pasta.

Sin embargo, había un misterio persistente. Nadie sabía de qué forma estas serpientes tan pequeñas tenían el poder de someter y manejar a su antojo a las criaturas más grandes. Un desafío doble cuando se trata de una serpiente mayor, ya que a diferencia de los mamíferos que se sofocan y se quedan inconscientes rápidamente, las serpientes sobreviven a la anoxia durante más tiempo y pueden defenderse y pelear.

Black rat snake. Wikimedia Commons

Así fue como tres investigadores de la Universidad de Louisiana y Missouri llevaron a cabo tres experimentos. En el primero de ellos examinaron 36 ejemplares conservados de tres especies de kingsnake y tres especies de serpientes de rata. Con ello buscaban examinar la cantidad de músculo que tenían en relación con su tamaño corporal. También midieron la cantidad de fuerza que las serpientes podían ejercer mientras trataban de alejarse para evaluar el rendimiento de escape de 98 serpientes sujetas con un arnés.

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¿Qué encontraron? Que sorprendentemente las kingsnakes no tenían una mayor proporción de músculo para su tamaño en comparación con las serpientes de rata. Además, tampoco ejercían una fuerza de tracción proporcionalmente mayor. Todas las serpientes más grandes tenían más fuerza muscular y de tracción, independientemente de las especies.

En un tercer experimento los investigadores dispusieron ratones muertos frente a 182 serpientes para estimularlas a participar en una lucha con sus presas. Los sensores conectados a los ratones permitieron medir la cantidad de constricción de la presión que ejercía la kingsnakes en comparación con la serpiente de rata.

Finalmente, lo que el trabajó acabó revelando es que existían grandes diferencias entre la presión de la constricción, y en el caso de las kingsnakes producían presiones mucho más altas que las serpientes de rata. En el caso de la especie de kingsnakes más poderosa, la Lampropeltis californiae, llegó a ejercer más del doble de la presión de constricción que las más débiles de las tres especies de serpientes de rata (Pantherophis obsoletus).

Lo que parecía ser clave para crear ese poder tan bestia era la forma en que colocaban y se enrollaban en sus cuerpos. Su postura hace que el método de constricción de la kingsnake sea más eficiente y potente que el resto. [NewScientist]