Hirondellea gigas, una de las criaturas de la fosa de las Marianas, afectada por la contaminación. Imagen: Daiju Azuma (CC-BY-SA)

Si piensas que hasta lugar más remoto y profundo del mundo sólo llega James Cameron, estás equivocado. Un estudio demuestra que en la fosa de las Marianas, a 10.971 metros de profundidad, también hay basura humana.

Según datos de la Universidad de Aberdeen, nuestros contaminantes químicos se están acumulando en las fosas oceánicas más profundas de la Tierra y los animales se los están comiendo. El estudio no ha sido publicado todavía, pero la revista Nature adelanta que los crustáceos del entorno contienen mayores concentraciones de productos altamente tóxicos que algunos animales costeros.

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Éste es el primer análisis de químicos orgánicos que se ha realizado en anfípodos que viven entre los 7.000 y los 10.000 metros de profundidad. Las muestras se recogieron tanto en la fosa de las Marianas —Pacífico occidental— como en la fosa Kermadec, cerca de Nueva Zelanda. En ambas se encontraron altos niveles de bifenilos policlorados, utilizados para la fabricación de plástico y como agente antiincrustante en los cascos de los barcos.

No sabemos mucho acerca del fondo marino de la fosa de las Marianas debido, claro, a su profundidad extrema. Allá abajo reinan la oscuridad, las temperaturas gélidas y una altísima presión que complica los intentos de estudiarlo. Hace poco podíamos escuchar las primeras grabaciones provenientes del abismo de Challenger, el punto más profundo medido en el mar. [Nature]


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