La fuente de la eterna juventud podría estar en el hipotálamo

Ni en los picos más ocultos del Himalaya, ni escondida en antiguas ciudades bíblicas enterradas bajo las arenas del desierto. La fuente de la eterna juventud podría estar en nuestro propio hipotálamo, una diminuta región del cerebro crucial, no sólo para la producción de hormonas, sino para regular nuestra conducta reproductora o la temperatura corporal entre una larga lista de funciones que no querríais que dejen de funcionar.

Investigadores de Farmacología molecular en el Colegio Albert Einstein de Nueva York dirigidos por el doctor Dongsheng Cai han descubierto una nueva aplicación para la proteína llamada NF-kB que interviene en los procesos degenerativos e inflamatorios relacionados con el envejecimiento. El funcionamiento de esta proteína está regulado también en esta parte del cerebro.

Al excitar la producción de esta proteína en ratones de laboratorio, el equipo de Cai ha constatado una aceleración del proceso de envejecimiento.

La NF-kB también reduce la generación de otra sustancia llamada Gonadotropina. Al inyectar en los roedores un compuesto llamado GnRH que genera esta hormona, la acción de la proteína NF-kB se ve reducida. Los ratones inyectados con GnRH vivieron un 20% más que los ratones del grupo de control y sufrieron menos los efectos adversos de la edad.

Por supuesto, el hipotálamo y la proteína NF-kB no son los únicos responsables del envejecimiento y aún habrá que hacer más pruebas antes de aplicar esta investigación en seres humanos sin temer efectos secundarios aún no descubiertos, como combustión espontánea al llegar a los 120 años, o brotes psicóticos en ausencia de la hormona, por poner dos ejemplos imaginarios. Lo único claro es que, si tiene éxito, van a vender la fórmula como rosquillas [Live Science].

Foto: AP