El huracán Ophelia ha sido uno de los más inusuales de este año. No solo ha azotado las costas de Irlanda y Reino Unido (una zona muy poco frecuentada por tormentas tropicales), sino que además ha teñido el cielo de rojo y ha hecho fluir un río irlandés hacia arriba.

La escena es digna de una leyenda medieval sobre el apocalipsis y tenía lugar en la costa de Cumbria, al noroeste de Reino Unido. Aunque Ophelia llegó a esta zona ya como una tormenta tropical, sus vientos de más de 119 km/h fueron suficientes como para invertir un salto de agua cercano a la ciudad de Mallerstang y enviarlo hacia el cielo.

Curiosamente, no es la primera vez que ocurre algo similar en esta zona. La cascada de Kinder, en el cercano condado de Peak también suele comportarse así cuando sopla un viento especialmente fuerte.

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Los cielos rojos, por cierto, se deben al polvo sahariano en suspensión que traen los fuertes vientos. Ofelia también cubrió de espuma marina el pueblo de Cleveleys, Lancashire. Son los caprichos de un clima cada vez más extraño e impredecible. [vía Atlas Obscura]