Imagen: SEMAR.

Frida es uno de los canes entrenados para el rescate que posee la Marina Armada de México (Semar). Durante el reciente sismo de 7,1 que azotó el país, esta labrador ha destacado sobre los demás perros, convirtiéndose en el icono de las buenas noticias para los mexicanos y en un fenómeno en internet.

No cesan las manifestaciones inverosímiles en su honor, como muñecos de lana caseros o el rumor de que Alejandro Sanz llamará Frida a su nueva mascota, e incluso las confusiones sobre su trayectoria y palmarés de rescates.

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Al inicio de la “fiebre Frida” un tweet viral afirmó que en un par de días la rescatista ya había salvado 52 personas en México. En realidad, las 52 personas son las que Frida ha rescatado durante toda su carrera, tanto a nivel nacional como internacional.

Imagen: SEMAR.

“Participó en el incendio que se registró en la torre de Petróleos Mexicanos (Pemex) o en los deslaves ocurridos en Guatemala, así como en el terremoto de Ecuador”, afirman desde el Cuartel General del Alto Mando de la Semar a Gizmodo en Español.

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Hay confusiones respecto a la vida útil de estos perros, según comentan desde el cuartel. Frida fue entrenada todo un año y actualmente ya tiene seis. La vida de los perros grandes avanza entre 7 y 8 años por cada año humano, esto quiere decir que Frida ya va para la cincuentena. Una veterana. Su retiro se espera para dentro dos o quizá tres años y, en realidad, 52 rescates es todo un logro para la corta carrera de un perro de rescate.

Lo normal es que en el retiro se conviertan en mascotas normales de alguno de soldados de la Marina, preferentemente su manejador, para que reciba el amor y ambiente normal de un perro desde su retiro al día de su muerte.

Imagen: SEMAR.

Binomios inseparables

“Frida forma parte del equipo de ‘binomios caninos’. La dependencia tiene aquí 20 binomios, pero a nivel nacional hay más de 300 distribuidos en todas las secciones caninas. Los canes son principalmente pastor belga, malinoi y labrador. Frida tiene dos compañeros de búsqueda de personas más: Evil y Ecko; Balu, Erny y Eden son especialistas en la detección de narcóticos; Lobo y Narc en la guardia y protección; en tanto que Keyller, Eska y Eros en la identificación de explosivos, y cada uno de ellos hace un ‘binomio’ con su manejador”.

El término binomio se refiere a elementos en equilibrio o dependientes uno de otro. Los perros de esta sección no hacen nada sin ser ordenado por su manejador, y continúan la orden aún si este se queda atrás. El manejador es el compañero que les indica qué hacer y fue quien los entrenó. El procedimiento con otro sujeto simplemente no iría tan bien. “El entrenamiento lleva entre 12 y 14 meses, de dos a cuatro horas diarias, donde el perro trabaja todos los posibles escenarios con su manejador, así es como logramos que interiorice lo que tiene que hacer y luego sea capaz de repetirlo”.

Un equipo pensado para triunfar

El cacterístico equipo de Frida tampoco es una casualidad. El visor que protege sus ojos y que la hace tan elegante, es útil en caso de humo, polvo o algunas sustancias irritantes. Las botas, que están donando desde “la tienda de Frida” miles de mexicanos, le ayudan para que el terreno no le dañe los cojinetes de sus pies o se clave cosas. Y, aunque es menos visto, Frida también sabe descender y ascender amarrada a un arnés que se engancha en el chaleco que lleva cuando es necesario.

En el acto, Frida, cuando entra a una zona destruida y encuentra una persona, ladra para avisar a su manejador y facilitar el rescate. Lo hace porque fue entrenada con una pelota a la que le tenía cariño. La pelota se impregnaba de olores humanos y se le escondía. Para que le dieran la pelota, lo que tenía que hacer era ladrar en el sitio, no cogerla.

Imagen: SEMAR.

Por supuesto, las personas vivas, durante cierto tiempo, huelen bastante similar a personas muertas. Por tanto, si bien Frida “solo” ha rescatado a 50 y algo sujetos, cabe comprender que “ha encontrado mucha más gente bajo los escombros, y los otros perros también, pero no se pueden contabilizar como rescates si no sobrevivieron. Cada vez que el perro ladra buscamos con esperanza, pero no siempre es correspondida”.