Hasta donde podía recordar, una paciente británica de 60 años había sido incapaz de reconocer voces, ni siquiera la de su propia hija, a menos que estuviera delante del rostro de la persona que habla. Si un familiar la llamaba por teléfono era como si estuviera escuchando la voz por primera vez. Había una única excepción, cuando Sean Connery hablaba.

Se trata de un caso extremadamente raro que ocurrió en Inglaterra. La paciente, identificada como K.H., había vivido con la incapacidad de identificar a las personas por su voz, y cuyo estudio reveló que sólo podía reconocer al mismísimo James Bond cuando hablaba. ¿Qué ocurría? Tuvo que pasar un largo proceso, casi una vida, para intentar desentrañar cómo la mente humana es capaz de distorsionar e incurrir en este defecto. Años hasta que un día encontró en una lectura una información que podría ser su caso. Se encontró con la prosopagnosia.

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Prosopagnosia, la ceguera del rostro

Imagen: Designer491 / Shutterstock

Cuando hablamos de ella hablamos de un tipo de agnosia visual, a su vez una forma específica de interrupción por una incapacidad cerebral para reconocer o entender estímulos visuales. En el caso de la prosopagnosia es caracterizada por una incapacidad de reconocer los rostros. Así fue definida por el médico alemán Joachim Bodamer en 1947, quién acuño el nombre en los siguientes términos:

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La prosopagnosia es la interrupción selectiva de la percepción de rostros, tanto del propio como del de los demás, los que pueden ser vistos pero no reconocidos como los que son propios de determinada persona.

Descubriendo el problema

Como decíamos al comienzo, la paciente K.H. había vivido toda una vida sin reconocer las voces. Una vida donde había evitado descolgar el teléfono, y cuando lo hacía era porque anteriormente había acordado con alguien la llamada. No sólo eso, en la década de los 80 llegó a tener un trabajo donde se dio a conocer bajo una variante de su nombre, de ese modo si alguien la llamaba con el “nuevo” nombre, sabía que era alguien relacionado con el trabajo.

Así, cuando en el año 2008 K.H. leyó un artículo en una revista sobre lo que se definía como un defecto neurológico que hacía extremadamente difícil el reconocimiento de personas, pensó que había dado con el problema. Se preguntó si la prosopagnosia tenía conexión y era una variante de sus experiencias y acudió al investigador de la condición, el doctor Brad Duchaine de la University College London. Esperaba por fin resolver el misterio. Duchaine comentaría años después que:

La paciente pensaba que tenía una versión de la prosopagnosia a través de la voz. Pero la realidad es que nunca habíamos implicado a las voces en la condición. Así que pasamos a realizarle una serie de pruebas de rostros y de voz, y efectivamente vimos que su problema estaba conectado.

La voz de Sean Connery

Foto: Sean Connery (1965). Getty Images

Una primera resonancia magnética no mostró ningún tipo de defectos estructurales obvios o lesiones. Duchaine, que trabaja junto a su colega Lucía Garrido del Instituto de Neurociencia de la UCL, pasó a crear una serie de tareas más complejas con el fin de probar más a fondo la capacidad de la paciente para reconocer rostros, voces, las emociones, la música o la percepción general del habla.

Para ello ambos investigadores sometieron a la paciente junto a otro grupo de participantes a la escucha de voces de personajes famosos con voces muy conocidas y distintivas. David Beckham, la ex primera ministra británica Margaret Thatcher o la actriz Joanna Lumley fueron fácilmente reconocidas y etiquetadas por los participantes en la investigación, todos menos K.H., quién no pudo identificar a ninguna de estas voces. Aunque para ser exactos sí hubo una voz que la paciente reconoció. El inconfundible acento escocés del actor Sean Connery.

Según explicaría Duchaine, el caso de Sean Connery podría derivarse de ese acento tan marcado y distintivo del actor. Si tenemos en cuenta que KH es una mujer británica de 60 años, existen bastantes probabilidades de que la voz de Connery le llame la atención y la reconozca. El problema es que no debería ser una excepción.

Lo curioso del caso mientras lo estaban estudiando es que se trataba de la primera vez, o al menos de la primera vez que se documentaba, que una persona nacía con este defecto, sin la capacidad de detectar las voces que le debían ser familiares. Según contaría el investigador:

Hasta ahora teníamos entendido que se sufren problemas de reconocimiento de voz como consecuencia de un derrame cerebral o de haber sufrido daños en el cerebro. Este es el primer caso documentado de alguien que ha crecido con este trastorno y sospechamos que hay más personas con problemas, personas con las que nos gustaría estar en contacto con ellos. Aunque no reconocer rostros puede provocar mucha más ansiedad social que no reconocer a quien está al teléfono, identificar la voz de las personas es también una actividad diaria. Sin embargo, nos basamos en el reconocimiento de voz en nuestra vida, en el día a día, para identificar a las personas en el teléfono o a los que hablan en la radio.

Por tanto estaban ante un primer caso congénito cuya causa era totalmente desconocida. Con la intención de recabar más información acerca de la condición, el investigador llevó a cabo más pruebas con K.H., exploraciones donde comparaban su cerebro mientras escuchaba con las de sujetos “normales” para ver qué área del cerebro se estimulaba o no. Un trabajo que desgraciadamente para la paciente, no encontró grandes diferencias y/o soluciones.

En cuanto a la paciente K.H., su defecto neurológico no le ha impedido llevar una vida más o menos normal a pesar de que como contábamos anteriormente ha adoptado varios mecanismos de supervivencia a lo largo de su vida. No sabemos si Sean Connery será la única voz reconocible en su vida, o incluso si algún día se añadirán otras. Mientras y desde ese 2008, Duchaine ha publicado los estudios realizados en la UCL a la vez que ofrece ayuda a cualquier persona que pudiera padecer síntomas similares a través de su web. Como él mismo dice allí:

Esperamos que los estudios sobre la condición de K.H. nos ayuden a entender mejor las cuestiones relacionadas con el reconocimiento de voz.

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