Imagen: Tribalium / Shutterstock

Sopot, verano de 1977. En plena Guerra Fría está a punto de comenzar la respuesta soviética a la “propaganda” europea. Si Europa tenía Eurovisión los rusos tendrían una versión “mejorada” a la que añadirían insólitas novedades en cuanto al controvertido sistema de votaciones de Eurovisión. Sin teléfono para la mayoría de habitantes, los espectadores votarían a través de la red eléctrica.

Y es que durante la Guerra Fría se competía en casi todos los ámbitos: desde la exploración espacial hasta la construcción de armas nucleares, pero también desde la propaganda que permitía ofrecer al pueblo ese falso sentido de unidad. Si Eurovisión fue precisamente eso, o al menos para los soviéticos, ellos no podían quedarse atrás. Así daba comienzo a una de las luchas más “encarnizadas” y feroces que se recuerden, una disputa por el cetro del espectáculo kitsch. En juego: la supremacía del país con el mejor “cante” en el continente. Nacía el rival de Eurovisión, Intervision.

Primero fue Eurovisión

Imagen: Lordi, ganador de Eurovisionen en el 2006. Wikimedia Commons

Para aquellos que hayan vivido en otro planeta o fuera de Europa en los últimos 50 años, Eurovisión es un concurso anual en el que participan intérpretes representantes de las televisiones de países miembros de la Unión Europea. El certamen se iniciaba en 1956 y aunque el mismo se define como pop en cuanto a género, la realidad es que cada edición acaba sorprendiendo al espectador con una variedad de “estilos” marcianos y de lo más bizarros.

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La idea partió en esa década de los 50, con una Europa de posguerra que intentaba reconstruirse, así que la Unión Europea de Radiodifusión (EUR) puso en marcha este festival de la canción con el que integrar. Su sistema de votación ha ido variando con el tiempo: primero fueron votos por teléfono para luego pasar en 1975 al sistema moderno, una adaptación del recuento Borda donde los países otorgan de 10 a 1 punto en función de sus favoritas. Al principio con un jurado interno para finalmente pasar al denominado televoto en el que el público también participaba (y las telefónicas engordaban sus cifras por tarificación). Entrados en el nuevo siglo llegaron los votos por sms y posteriormente la aplicación móvil para emitir votos.

En cualquier caso y desde su nacimiento, los años pasaron y Eurovisión se hizo tremendamente popular, lo que supuso que nacieran otros concursos similares. No sólo eso, aquellos que no estaban “invitados”, como era el caso de la antigua Unión Soviética, veían como estaban perdiendo entrar en un éxito sin precedentes. El denominado bloque del Este no podía ignorar el furor kitsch que vivía el resto del continente. Y posiblemente también, veían en el mismo ese poder unificador de un concurso masivo de canto, y también, quién sabe, es posible que pensaran que era difícil hacerlo peor. Así fue como nació Intervision.

Festival de la Canción de Intervision

El concurso comenzaba en 1977 hasta 1980. Además sustituía al Festival de la Canción de Sopot que se había celebrado desde 1961 y tenía como organizadores a Intervision, la red de estaciones de televisión de Europa del Este con sede en Polonia.

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Claramente se trataba de la respuesta de la Unión Soviética a Eurovisión. Con una pequeña diferencia, estamos en los 70 y la mayoría de los ciudadanos soviéticos no contaban con un teléfono particular en sus hogares para llevar a cabo la votación. Así que idean una novedosa fórmula, los espectadores desde sus casas podrían votar a través de la red eléctrica.

Sí, se inicia un sistema de votaciones en el que los ciudadanos debían ver Intervisión a oscuras en cada casa. Al acabar una canción (o durante la misma), aquellas familias que hayan disfrutado del tema podrían votar positivamente encendiendo la luz del hogar, si no gustaba la canción debían permanecer a oscuras. Luego la compañía estatal de energía registraba el pico de energía e informaba a la televisión para determinar los puntos para cada concursante.

Y quizá estemos ante un sistema más democrático que el utilizado en Eurovisión, donde hasta la década de los 90 se mantuvo a un jurado de “profesionales” para emitir los votos. Aún así no deja de ser insólito imaginarnos la situación: un método de votación a través del interruptor de la luz, que si bien no es perfecto, ya que al final los datos son estimaciones, permitía a la población entrar en la votación. Quizá y con todo, lo más extraño debía resultar en ese momento donde una familia entera debía permanecer a oscuras durante un largo tema musical que no está gustando en absoluto.

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Intervision también fue en sus pocos años en activo un concurso revolucionario tomando en cuenta lo ofrecido por Eurovisión. Si bien este último ha ido aumentando considerablemente el número de países, lo cierto es que en la década de los 70 y principios de los 80 el concurso tenía una definición de Europa un tanto vaga.

En cambio Intervision quiso ir más allá. Los soviéticos traspasaron “fronteras” (quizá podrían convertirlo en un instrumento de propaganda) y llegaron a invitar al mismo a Cuba, República Dominicana, Mongolia, Nigeria o Finlandia. Y es que los finlandeses han sido el único que puede decir con “orgullo” que ha participado de la fiebre kitsch en ambos bloques. En el último certamen celebrado en 1980 también llegaron a variar las reglas del concurso con dos competiciones, una para los artistas que representaban a las televisiones y otra para los que representaban a las compañías discográficas.

El ocaso de Intervision llegó a medida que la Unión Soviética comenzó a debilitarse a principio de los 80. El certamen se cancelaba en 1981 y a partir de 1984 sería la televisión polaca TVP la que reanudó la organización del festival con el nombre antiguo de Sopot. Hace unos años, en el 2009, Putin propuso reiniciar Intervision, esta vez entre Rusia, China y los países de Asia Central, en su mayoría miembros de la Organización de Cooperación de Shanghai.

Imagen: Intervision. Calvertjournal

Se trataba de la respuesta de Putin a lo ocurrido en el 2014, cuando Rusia, ya como participante, había sido abucheada mientras resultaba ganadora del concurso Conchita Wurst, una drag queen con barba de Austria. El discurso de Wurst al ganar fue un alegato a la diversidad, el respeto y la tolerancia. Austriacos, británicos franceses, españoles… todos se fundían en una euforia entusiasta a las palabras de Wurst. Todos menos uno. Cuando a Putin le preguntaron por la victoria de Wurst este dijo lo siguiente:

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La Biblia habla de dos géneros, el hombre y la mujer, y el propósito principal de unión entre ellos es producir hijos. La gente que vive de una manera que difumina la línea entre los dos géneros, tales como Wurst, no deben alardear tanto de su sexualidad, o convertirse en su propio show.

En cualquier caso Intervision finalmente se pospuso y todavía hoy no sabemos si volverá. Evidentemente ya no sería lo mismo y de convertirse en realidad habrá perdido esa singularidad con la que nació. Hoy resultaría ciertamente difícil que el tema ganador de ese verano de 1977 se aupara al número uno. Y es que el inicio de Intervisión, su primer certamen, acabó a lo grande. Al igual que Eurovisión en muchas ocasiones, resultó ganador un temazo radical en su concepto, el tema checoslovaco Malovaný džbánku de Helena Vondráčková. Una canción que, no hay que olvidar, llegó a producir un gran pico de energía en Rusia durante su estreno en las televisiones.


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