El asteroide P/2013 R3, un gigante de unas 200.000 toneladas que habitaba el cinturón de rocas de nuestro Sistema Solar, ha dejado de existir. Que uno de estos objetos desaparezca por acercarse demasiado al sol, o por colisionar con otro no es nada nuevo. Lo raro es que P/2013 R3 sencillamente se ha deshecho en pedazos lenta y pausadamente ante las cámaras del Telescopio Espacial Hubble.

El proceso ha sido largo y tranquilo. Comenzó el 29 de octubre de 2013, y ha terminado el 14 de enero de 2014. Durante ese tiempo, P/2013 R3 se ha ido separando en una nube de fragmentos pequeños hasta desaparecer por completo.

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Es la primera vez que este fenómeno es registrado por un telescopio, y los astrónomos no ocultan su perplejidad. Desde la Agencia Espacial Europea explican que la desintegración del asteroide no es producto del choque contra otro objeto, ya que en estos casos la destrucción es mucho más repentina y violenta. También descartan un calentamiento del hielo que pudiera tener su estructura interna por la distancia a la que está del sol.

La hipótesis más probable que barajan los astrónomos está, precisamente en el sol. Desde hace tiempo se discute un escenario por el cual la radiación solar puede acelerar imperceptiblemente la rotación de los asteroides. Llegado a cierto punto, esta aceleración hace que la fuerza centrífuga disgregue el asteroide. De confirmarse esta teoría, sería la primera vez que consigue registrarse. [ESA]

Iljustración: NASA, ESA, D. Jewitt (UCLA), y A. Feild (STScI)

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